Julio García, inmigrante guatemalteco residente de Elizabeth, Nueva Jersey, pasó cuatro meses detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y estuvo a punto de ser deportado.
“Fue un milagro”: inmigrante guatemalteco es liberado tras cuatro meses detenido por ICE
Julio García, inmigrante guatemalteco residente de Nueva Jersey, estuvo cuatro meses detenido por ICE; su liberación fue posible gracias al apoyo familiar y comunitario, tras ser víctima de un abogado fraudulento.
Hoy, tras una larga batalla legal, volvió a casa con su esposa e hijos con ayuda de una organización comunitaria, no sin antes ser víctima de un abogado fraudulento que dejó a su familia devastada económicamente.
“Es un lugar de desesperación. Mucha gente firma lo que es la voluntaria y se va”, recuerda Julio sobre su tiempo bajo custodia en el centro de detención migratorio.
Durante su encierro, la angustia se apoderó de su familia. Su esposa, Lorena, buscó ayuda desesperadamente para frenar la deportación.
En medio del miedo, contrató a un abogado que encontró en redes sociales. La decisión resultó ser un error costoso. “Me dijeron, lamentablemente usted fue estafada. Yo sentí volverme loca”, relató.
La familia perdió más de 12 mil dólares, ahorros producto del trabajo de Julio en la construcción. Pero el golpe más duro fue emocional. Su hija menor, Briana, de cinco años, desarrolló ansiedad severa.
“Ella entró en ansiedad, ataques de pánico y depresión. Para la edad que tiene ella está con medicamentos ahora mismo”, explicó Lorena.
El apoyo comunitario que cambió el rumbo
La situación comenzó a cambiar cuando Lorena entró en contacto con el Movimiento Cosecha, una red nacional de apoyo a inmigrantes. “No es justo que otra gente se esté aprovechando de eso”, dijo Alexa de Gabriel, voluntaria del movimiento.
Alexa conoce el proceso de primera mano. Ella misma ayudó a liberar a su padre de detención migratoria tras aprender cómo localizar detenidos, enviar fondos a los centros de detención y coordinar representación legal adecuada.
Su estrategia fue clave: conseguir un abogado con experiencia en tribunales federales que presentara un recurso de habeas corpus.
En el caso de Julio, fue necesario demostrar ante la corte que no tenía récord criminal y presentar documentación médica que acreditara el diagnóstico de ansiedad de su hija. “Metimos todos los papeles médicos y gracias a Dios pudo salir”, recordó Alexa.
“Un milagro”: el regreso a casa
La liberación fue recibida entre oraciones y lágrimas. “Todos estábamos orando y orando. Gracias a Dios que salió. Nunca perdí la fe”, expresó uno de sus hijos.
Julio, lejos de guardar resentimiento, habla de gratitud. Recuerda al compañero de celda que le hizo un rosario con café y pan. Agradece al movimiento comunitario y a su fe.
“Un milagro lo que pasó y la verdad logré salir. Y aquí estoy muy agradecido. Una oportunidad de estar con mi familia”, afirmó.
El caso de los García también expone un problema mayor: la falta de representación legal accesible para inmigrantes detenidos.
El Movimiento Cosecha solicita que la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, asigne fondos estatales para ampliar la defensa legal de inmigrantes.
Mientras tanto, Julio intenta retomar su vida.
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