Cuando la artista francesa Laurence Jenkell construía los 20 bocetos de caramelos, que llevarían los colores de las banderas de los países del G-20, decidió usar el polyester como material para el cuerpo de la escultura, y para la base, aluminio. De altura, 200 centímetros se sumarían a los 75 de la base.
Descifrando las banderas de caramelo de Laurence Jenkell
En entrevista con Univision 41, Johanna Columna, manager y curadora de la artista francesa Laurence Jenkell, habla sobre la exposición Candy Flags, o Banderas de Caramelo, que levantó una polémica al presentarse en el Ground Zero en Nueva York.
Por alguna razón, todas las figuras de su exposición Candy Flags (Banderas de Caramelo), tendrían igual escencia: mismo material y forma, mismos ingredientes. En el 2011 fueron creadas con motivo de la sexta cumbre de los países del G-20 celebrada en Cannes, para después dar la vuelta al mundo, visitando las 19 naciones participantes y la Unión Europea, y transmitiendo el sentido de alianza del foro.
En entrevista con Univision 41, la manager y curadora de la exposición, Johanna Columna, explica: “Sus obras son una forma de bombón, o candy, porque ella quería usar algo de su niñez, y es algo que nos une a todos. Por eso las banderas del G-20 todas están hechas en la forma del caramelo”.
Candy Flags, como parte de la exposición Crossroads of the World (Encricijadas del Mundo), llega a la terminal de autobuses Port Authority de Nueva York en el 2018, convirtiéndose en la primera muestra de arte contemporáneo en ser exhibida en el lugar. Más tarde sería trasladada a diferentes puntos de la ciudad.
“El G-20 comenzó la exposición dentro de Port Authority, y duró alrededor de un año. De ahí se trasladó hacia el Garment District, donde tuvo una aceptación bellísima. Y el próximo sitio fue The Oculus (la terminal que sirve al nuevo World Trade Center)”, comenta Johanna Columna sobre el recorrido de la exposición, que el pasado jueves 24 fue trasladada al aeropuerto JFK a raíz de una ola de controversia en torno a una de las esculturas.

A principios de enero de este año un usuario escribió en Twitter: “En serio… ¿quién aprobó que esto estuviera en el World Trade Center?”, refiriéndose a la bandera de Arabia Saudita, lo que provocó diversas protestas, pues es sabido que quince de los secuestradores de los ataques del 11 de septiembre portaban pasaportes saudíes, y algunos tenían conexiones con funcionarios del gobierno saudí.
Seriously.... who approved this at the World Trade Center? @NYGovCuomo @PhilMurphyNJ @PANYNJ @EMPIREREPORTNY @Azi pic.twitter.com/drH3Ya1xRy
— Michael F. Longo (@MikeLongoNYC) January 8, 2019
Ante esta situación, Jenkell dijo al sitio de noticias Observer: “Dadas las sensibilidades únicas y justificadas que rodean al World Trade Center, pensé en proponer la eliminación de la escultura que muestra la bandera de Arabia Saudita, o reubicarla en un lugar menos sensible.
"Pero no hay manera de que pueda hacer algo así, ya que la bandera de Arabia Saudita es parte del G-20 como cualquier otra bandera de caramelo de este programa de Candy Nations", concluyó en su comunicado.
La curadora y manager de Jenkell, por su parte, expresó que la persona que comenzó la polémica no tenía “ni siquiera la informacion de por qué fueron las banderas hechas, qué representan las banderas y las nacionas unidas en esa forma de dulzura, caramelo y amor”.
Y añadió sobre la posición de la artista: “Ella quiso dejar saber: mis banderas, mis bombones, son amor, unión, y es arte. No están para herir a nadie, no se pusieron ahí para celebrar a ninguna nación, sino para unir a todas las naciones”. Y ese, sin lugar a dudas, es el ingrediente principal.
Hasta finales de febrero la exposición Crossroads of the World podrá ser visitada en una sala de exhibición en Port Authority. Por su parte, Candy Flags ahora endulza el viaje de todos aquellos que pasan por el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy.
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