“Los túneles actuales son antiguos y necesitan reparación”: arrancan perforaciones bajo el Hudson hacia Nueva York

Ya comenzó en Nueva Jersey la excavación de nuevos túneles ferroviarios bajo el río Hudson hacia Nueva York. El megaproyecto Gateway busca modernizar una conexión clave usada diariamente por más de 200.000 pasajeros.

Video Arranca perforación de nuevos túneles ferroviarios bajo el río Hudson hacia Nueva York

Bajo los acantilados de roca que separan a Nueva Jersey del río Hudson ya comenzó una operación que definirá cómo millones de personas entrarán y saldrán de Nueva York durante las próximas décadas.

En North Bergen, Nueva Jersey, a pocos kilómetros de Manhattan y junto a una autopista interestatal, obreros ensamblan piezas metálicas llegadas desde Alemania que terminarán convertidas en dos perforadoras de 1.700 toneladas capaces de abrir nuevos túneles ferroviarios bajo el río Hudson.

PUBLICIDAD

Las autoridades las describen como parte de uno de los proyectos de infraestructura más importantes de Estados Unidos, pero detrás de las cifras y de las máquinas gigantes hay un problema que afecta diariamente a cientos de miles de pasajeros: los túneles actuales que conectan Nueva Jersey con Penn Station tienen más de 110 años, sufrieron daños severos tras el huracán Sandy y hoy representan uno de los principales cuellos de botella del transporte en el noreste del país.

La excavación de los nuevos túneles comenzó oficialmente el 12 de mayo en North Bergen, donde la Comisión de Desarrollo Gateway supervisa el ensamblaje de las tuneladoras que atravesarán primero la roca basáltica de los Palisades de Nueva Jersey, luego el lecho del río Hudson y finalmente el subsuelo de Manhattan hasta llegar cerca de Penn Station y Hudson Yards.

Las autoridades esperan que las máquinas entren en operación antes de finalizar 2026 y que el servicio ferroviario comience alrededor de 2035.

“Este es el futuro portal. Aquí es donde comenzará la perforación del túnel”, explicó James Starace, jefe de ejecución de programas de la Comisión de Desarrollo Gateway a AP, mientras señalaba la pared de roca donde será instalada la entrada principal de excavación.

“Toda la roca que tenemos detrás, unos 23 metros de largo hasta llegar al portal, se excavará en los próximos meses. Esto permitirá controlar las voladuras y la excavación, y la roca se extraerá. Finalmente, la tuneladora entrará en este pozo y se ensamblará aquí mismo”, agregó.

PUBLICIDAD

16 mil millones de dólares para dos túneles


El proyecto del Hudson Tunnel forma parte del llamado Programa Gateway, una iniciativa valorada en unos 16 mil millones de dólares que busca construir dos túneles ferroviarios nuevos bajo el Hudson y posteriormente rehabilitar los dos túneles existentes, inaugurados en 1910.

Cuando todo el sistema esté terminado, habrá cuatro vías modernas conectando Nueva Jersey con Manhattan, duplicando la capacidad ferroviaria actual en el corredor más transitado del país.

La urgencia de la obra no es solamente técnica. Los túneles actuales transportan diariamente trenes de Amtrak y NJ Transit por donde se movilizan más de 200.000 pasajeros al día. Cualquier falla eléctrica, problema estructural o interrupción provoca retrasos masivos en toda la región.

Los daños causados por el huracán Sandy en 2012 empeoraron aún más la situación. El agua salada inundó partes de la infraestructura y dejó deterioro permanente en sistemas eléctricos, concreto y ventilación. Desde entonces, ingenieros y autoridades llevan años advirtiendo que una falla severa podría paralizar buena parte del transporte ferroviario del noreste de Estados Unidos.

“El proyecto del túnel del Hudson es uno de los proyectos más importantes a nivel nacional, especialmente en el noreste del país”, dijo Starace durante un recorrido por la obra.

“Es crucial para la economía del noreste y para la economía de Estados Unidos. Se trata de una de las rutas de transporte más transitadas de la nación. El Corredor Noreste es de vital importancia, y los túneles existentes son antiguos y necesitan reparación”.

PUBLICIDAD

El Corredor Noreste conecta ciudades como Washington, Baltimore, Filadelfia, Newark, Nueva York y Boston, una región que concentra cerca del 20% del Producto Interno Bruto del país.

Por esa línea viajan trabajadores, estudiantes, turistas y miles de empleados del sector financiero, hospitalario y de servicios. Un cierre prolongado tendría impacto directo sobre Wall Street, aeropuertos, universidades, hospitales y cadenas logísticas.

Impacto a comunidades hispanas


La obra también tiene una dimensión cotidiana para miles de familias hispanas del área triestatal.

Comunidades de North Bergen, Union City, West New York, Newark, Elizabeth o Paterson dependen diariamente de estas rutas ferroviarias para cruzar hacia Manhattan.

Muchos trabajan en construcción, restaurantes, hoteles, hospitales, limpieza, delivery y comercio minorista. Cuando hay retrasos o cancelaciones, las consecuencias llegan directamente al salario y al tiempo de traslado de trabajadores que dependen de horarios estrictos.

North Bergen y Union City, además, tienen algunas de las mayores concentraciones de población hispana de Nueva Jersey.

En esas ciudades viven comunidades colombianas, dominicanas, ecuatorianas, cubanas y centroamericanas que utilizan diariamente el sistema ferroviario y de transporte regional para llegar a Nueva York.

Las autoridades creen que mejorar la conexión ferroviaria podría reducir retrasos, estabilizar el servicio y generar nuevos empleos vinculados a construcción e infraestructura. Pero también existen preocupaciones sobre el impacto inmobiliario que suelen traer proyectos de esta escala.

PUBLICIDAD

En otras partes de Nueva York y Nueva Jersey, mejoras de transporte han estado acompañadas de aumentos en alquileres y presión sobre residentes de bajos ingresos.

Máquinas para hacer historia


Mientras las discusiones sobre vivienda y desarrollo continúan, en el sitio de construcción la prioridad inmediata es perforar una de las formaciones geológicas más difíciles de la región. Los Palisades, los acantilados que bordean la orilla occidental del Hudson frente a Manhattan, están compuestos por roca basáltica extremadamente dura y abrasiva.

Por eso las tuneladoras fueron diseñadas específicamente para este terreno. “Los discos de corte están hechos de carburo de tungsteno, un material más duro que el diamante, y cortan la roca”, explicó Hamed Nejad, ingeniero jefe de la Comisión de Desarrollo Gateway. “¿Por qué? Porque esta roca tiene una resistencia de 35.000 psi y es muy abrasiva”.

Las máquinas fueron fabricadas por la empresa alemana Herrenknecht y enviadas a Nueva Jersey desmontadas en casi cien componentes distintos.

Dentro de una enorme estructura temporal instalada junto al área de excavación, equipos de soldadores trabajan ensamblando las piezas del cabezal de corte, mientras otros segmentos permanecen alineados sobre el terreno esperando ser integrados al sistema completo.

“Los cabezales de corte vinieron en cinco piezas y los están soldando allí”, explicó Nejad durante el recorrido.

Cada tuneladora tendrá unos 152 metros de largo y podrá avanzar aproximadamente nueve metros diarios antes de detenerse para recalibraciones técnicas. La excavación inicial a través de los acantilados de Nueva Jersey tomará cerca de un año una vez las máquinas comiencen a operar formalmente.

PUBLICIDAD

Debajo del área donde hoy descansan las piezas metálicas también se construyen las vías temporales y sistemas que permitirán retirar el material excavado mediante vagonetas cilíndricas. Posteriormente otras tuneladoras diferentes serán utilizadas para atravesar el lecho del río y la parte correspondiente a Manhattan.

El proyecto estuvo cerca de paralizarse hace apenas unos meses. Durante el cierre del gobierno federal de 2025, la administración Trump congeló temporalmente parte de los fondos destinados a la obra alegando preocupaciones sobre el uso de políticas de diversidad, equidad e inclusión dentro del proyecto.

Nueva York y Nueva Jersey demandaron al gobierno federal y, cuando los recursos estaban a punto de agotarse en febrero, un juez federal ordenó liberar nuevamente los fondos, permitiendo la reanudación de las obras tras una pausa de dos semanas.

Desde entonces la construcción continúa mientras siguen abiertas algunas disputas judiciales relacionadas con el financiamiento federal. Aun así, las autoridades insisten en que detener el proyecto tendría consecuencias económicas mayores para toda la región.

“El objetivo del proyecto del túnel del Hudson es el año 2035, y en algún momento posterior a esa fecha comenzaría el servicio comercial”, afirmó Starace.

Con información de AP

Te puede interesar: