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Santana nos resume la jornada de este jueves. Por primera vez en los ocho días de juicio se le ve llorar a alberto sierra, acusado de matar a su esposa, gladys machado, de 29 años, y sus dos hijas.
Tras en 2012 asfixiándola con una bolsa de plástico. Este jueves derramó lágrimas cuando su madre y hermano testificaron.
Se habló sobre su infancia en la habana, de donde salieron hacia estados unidos en 1995. Inquieto, muy juguetón, de muchos amigos.
Ellos siempre estaban jugando en la calle. Los niños de de cuba usan por jugar en la calle, nadie juegue en las casas.
La madre dijo que el acusado no estaba a gusto en estados unidos y que quería devolverse a cuba con su padre. El hermano de sierra dijo que este era un niño feliz.
Éramos niños normales en cuba. Yo soy un poco mayor que mi hermano, así que teníamos grupos de amigos distintos.
Básicamente pasábamos el rato discusiones entre hermanos de vez en cuando, pero por lo demás nos llevábamos bien. La defensa intenta demostrar ante el jurado que la salud del acusado afectaba su capacidad de pensar y actuar de manera debida tras un accidente de tránsito a los 12 años, que al parecer le dejó un daño cerebral y que también sufría de diabetes tipo uno.
Una prima del acusado, quien no era muy cercana a él, testificó sobre este accidente y la infancia de sierra. El acusado de 42 años se declaró culpable de tres asesinatos y en este juicio se decidirá si recibirá muerte.
Un juicio que se