A casi dos años del accidente automovilístico que cambió la vida de Gladis Jiménez, la situación legal que enfrenta al ser inmigrante hondureña se ha complicado conforme pasa el tiempo.
"Quiero volver a casa": una mujer con parálisis busca autodeportarse a Honduras y no perder a su hija
Gladys pide ayuda a las autoridades de su país para poderla trasladar sin el temor a ser separada de su hija de nacionalidad estadounidense. La situación es complicada por su estado de salud luego de un accidente automovilístico
Aún puede recordar el momento en el cual el llanto de su hija la despertó luego de que el automóvil en el que viajaban volcara.
“Ese momento fue muy rápido; cuando me desperté sin sentido fue porque la niña empezó a llorar y pues, el carro quedó llantas arriba”, recuerda.
La deportación de su esposo
El dolor y sufrimiento no lo ha superado, cuando la vida la vuelve a enfrentar a un nuevo dolor y realidad por la deportación de su esposo, el único sustento para ella y su hija.
“Es él el que pagaba todo, los gastos y todo, pero en eso pues lo va agarrando migración, pero cuando supe que iba para Honduras también fue un momento triste”, comenta.
La situación que enfrenta es difícil. No puede trabajar y casi no siente su cuerpo. La única opción que tiene es autodportarse, porque la familiar que la ayuda y cuida de ella tiene que regresar a trabajar. Las opciones no son muchas, así como que recordó la aplicación CBP Home.
Y es que, según el Departamento de Seguridad Nacional (ICE), las personas que se usan y se dan de alta en esa aplicación permiten a los migrantes obtener un vuelo de regreso a sus países de origen sin costo, así como un bono de 2,600 dólares.
El temor a perder a su hija estadounidense
Pero el proceso de autodeportarse para una persona con parálisis como Gladis es complicado; no puede viajar en un vuelo comercial y, en caso de hacerlo, debe llevarse todos los equipos que la mantienen con vida.
“La silla eléctrica, la silla de baño, la manual, la cama de hospital, el elevador que me levanta, todas las cosas que necesito”, comenta Gladis Jiménez, inmigrante que busca autodeportarse.
Pero su principal temor es que al hacer el trámite sea llevada a un centro de detención y separada de su hija, quien es ciudadana estadounidense, por lo que pide ayuda al gobierno de su país.
Solicitó ayuda al Consulado de Honduras, pero la asistencia disponible es mínima. Ella confía en el apoyo de su familia para salir adelante.
Necesito regresar. Allá mi familia me apoyaría.
Por el momento, la espera continúa y la esperanza no la pierde al poder tener la oportunidad de regresar.
