Jueces y especialistas advierten que los
juicios migratorios acelerados comprometen el
debido proceso en Estados Unidos. El sistema convoca a grupos de hasta 120 inmigrantes por jornada, la mayoría sin representación legal ni intérpretes calificados en las audiencias. Esta
saturación incrementa el riesgo de recibir órdenes de
deportación inmediatas debido a que las personas
desconocen sus derechos y firman documentos sin entender las consecuencias legales.