La reciente
infiltración digital contra el proveedor
médico Stryker revela cómo la
guerra moderna trasciende el campo de batalla físico para instalarse en el
ciberespacio.
Israel Reyes,
especialista en tecnología, señala que los adversarios utilizan armas digitales para comprometer datos de las fuerzas armadas occidentales con un solo clic. Ante la ausencia de distancias geográficas, las empresas privadas que prestan servicios de inteligencia ya constituyen objetivos legítimos para los hackers.
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