El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, firmó este jueves 23 de abril de 2026 una orden que modifica el estatus federal de la marihuana medicinal con licencia estatal.
Trump reclasifica la marihuana medicinal a una categoría menos restrictiva
Entre los cambios clave, se facilita la investigación científica sobre seguridad y eficacia del cannabis y se otorgan beneficios fiscales a empresas autorizadas, que ahora podrán deducir gastos comerciales en sus impuestos federales
La medida, impulsada por el presidente Donald Trump, representa un giro relevante en la política de drogas al pasar el cannabis de la Lista I -reservada para sustancias sin uso médico y alto potencial de abuso- a la Lista III, una categoría menos restrictiva.
¿Qué cambia?
Aunque la decisión no legaliza el consumo de marihuana a nivel federal, sí ajusta su marco regulatorio; entre los cambios clave, se facilita la investigación científica sobre seguridad y eficacia del cannabis y se otorgan beneficios fiscales a empresas autorizadas, que ahora podrán deducir gastos comerciales en sus impuestos federales. Además, se establece un proceso acelerado para que productores y distribuidores se registren ante la Administración para el Control de Drogas (DEA).
La orden refuerza los sistemas de marihuana medicinal vigentes en 40 estados y reconoce su evolución desde que California abrió el camino en 1996. Hoy, la mayoría de los estados cuenta con marcos regulatorios sólidos para el cultivo, procesamiento y distribución del cannabis con fines médicos. Sin embargo, los productos fuera de estos programas seguirán clasificados en la Lista I.
¿A quién beneficia?
La medida también abre un nuevo capítulo en el debate político. Mientras algunos sectores celebran el avance, críticos advierten sobre el aumento en la potencia de los productos y la necesidad de más estudios. En paralelo, el gobierno iniciará en junio audiencias para evaluar una reclasificación más amplia.
Este cambio contrasta con la postura firme de la administración Trump frente a otras sustancias, como el fentanilo, considerado una amenaza prioritaria. En conjunto, la reclasificación del cannabis marca un punto de inflexión en la política estadounidense, alineándose parcialmente con la realidad estatal sin abandonar el control federal.









