El Pequeño Cottolengo Don Orione, que alberga a unas 400 personas con discapacidad, se asemeja a un pequeño pueblo, con calles que conectan decenas de edificios residenciales, aulas y salas de terapia alrededor de una plaza central y una iglesia. Además de la atención básica, ayuda a los residentes a desarrollar habilidades y a alcanzar sus propias metas a través de talleres de cocina, jardinería y clases de baile. Las familias suelen recurrir a la institución cuando no pueden costear la atención o no pueden o no quieren proporcionársela ellas mismas.