Hace diez años, Juan Amaya dejó Venezuela, un país envuelto en inestabilidad política, con el título de abogado bajo el brazo y un sueño de reinventarse en Argentina. Desde su llegada, no sólo encontró una nueva vocación sino que ha construido su propio camino dentro del mercado inmobiliario porteño con su propia marca inmobiliaria. Su llegada a Buenos Aires fue el comienzo de una odisea que lo transformaría de un abogado venezolano a un influyente empresario inmobiliario en una de las ciudades más vibrantes de América Latina.
Juan Amaya: Un ejemplo de resiliencia y éxito en el sector inmobiliario latinoamericano
La transición de Juan Amaya del derecho al real estate fue impulsada por la necesidad y su disposición para aprovechar oportunidades en su nuevo país.

“Mi transición de la abogacía al real estate no fue planeada. Surgió de la necesidad de empezar de nuevo y de mi disposición para tomar cualquier oportunidad que me permitiera mantenerme en este nuevo país”, explica Juan. Comenzó en un puesto básico en una inmobiliaria, gestionando alquileres para extranjeros, lo que le permitió aprender los entresijos del negocio inmobiliario desde cero. Rápidamente, se apasionó por este sector, viendo en él una oportunidad de aplicar su entrenamiento legal en negociaciones y contratos. "Descubrí que mi formación como abogado era una ventaja, me ofrecía una perspectiva única sobre la propiedad y la gestión de los arrendamientos", detalla Amaya.
Con el tiempo, Juan Amaya se convirtió en un experto en el sector. Obtuvo su licencia como Martillero Público y Corredor Inmobiliario, lo que le abrió las puertas para emprender su propio camino. Fundó una agencia inmobiliaria boutique especializada en alquileres temporarios y promoción de propiedades en venta en el exclusivo barrio de Las Cañitas, Palermo.
La visión de Juan trascendió las fronteras de Argentina. Consciente de las dificultades que enfrentan los extranjeros en el mundo empresarial, Juan se asoció con su colega Jorge Galarraga para crear una plataforma destinada a revolucionar la industria en toda América Latina, con un énfasis particular en el mercado de Miami. Esta plataforma, gestada a partir de las vivencias personales de Juan, opera como una red social diseñada para profesionales del sector inmobiliario, facilitando la conexión, colaboración y acceso a oportunidades en la industria.
La plataforma, concebida como una red social para profesionales del sector, permite a los usuarios crear perfiles, compartir listados de propiedades, publicar artículos y ofrecer asesorías. Se destaca por su accesibilidad, permitiendo a nuevos agentes entrar al mercado, con herramientas educativas que les ayudan a establecerse.
El progreso de Juan Amaya ha sido notable. En apenas dos años, su empresa ha experimentado un crecimiento exponencial, enlazando a un amplio número de asesores inmobiliarios y reformando significativamente los métodos de contratación y oferta de servicios en el sector. Ahora, con la perspectiva puesta en mercados más amplios como Miami y América Latina, Juan y su equipo anhelan competir a escala global.
La historia de Juan Amaya es un faro de inspiración no solo para empresarios y migrantes, sino para todo aquel que busque transformar desafíos en oportunidades. Desde su arribo a Buenos Aires hasta el establecimiento de una agencia líder y la creación de una plataforma innovadora, Juan ha ejemplificado que la resiliencia, la adaptabilidad y una visión clara son fundamentales para prosperar en un entorno en constante evolución.
“Mi visión siempre ha sido cristalina; me esfuerzo por alcanzar la excelencia en cada tarea, aprendiendo de los más destacados y tomando inspiración de los líderes del sector. Mi trayecto ha sido un continuo proceso de aprendizaje y adaptación, dejando mi marca personal en cada desafío. Cada obstáculo superado me ha brindado lecciones invaluables, y cada logro me impulsa a seguir adelante, siempre en busca de la mejora y la expansión de los límites en el ámbito inmobiliario”, concluye Juan, cuyo legado ya comienza a resonar en la ciudad de Miami gracias al ímpetu de una nueva generación de emprendedores latinos en el rubro inmobiliario.







