MIAMI, Florida.- Dos personas murieron y alrededor de 800,000 clientes se quedaron sin electricidad en Florida y Alabama tras el paso del huracán Isaías, que tocó tierra en la costa del Golfo de Florida como categoría 2 y avanzó hacia el norte con fuertes vientos y lluvias.
Isaías deja dos muertos y 800,000 clientes sin luz en Florida y Alabama; sigue riesgo de inundaciones
Aunque perdió fuerza, las autoridades mantienen la alerta por lluvias intensas e inundaciones repentinas en el sureste de Estados Unidos.
Aunque el sistema se debilitó durante la noche y dejó de ser un huracán, el riesgo no ha terminado. Los pronósticos advertían sobre posibles inundaciones repentinas, precipitaciones intensas y tornados en distintas zonas del sureste de Estados Unidos durante el fin de semana.
El gobernador Ron DeSantis advirtió este sábado que las inundaciones podían continuar incluso después del paso de la tormenta. Según explicó, algunos de los efectos pueden manifestarse uno o dos días después de que el sistema atraviesa una región.
Las autoridades todavía evaluaban los daños en varias comunidades afectadas por Isaías, por lo que las cifras de víctimas y afectaciones podían cambiar.
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Dos muertes por árboles caídos y daños en Florida y Alabama
En el condado de Escambia, en el noroeste de Florida, una mujer murió después de que un árbol cayera sobre su vivienda, informó el alguacil Chip Simmons a través de Facebook. El funcionario no proporcionó más detalles sobre las circunstancias del incidente.
En Birmingham, Alabama, otra persona murió cuando un árbol cayó sobre una casa, informó Cory Moon, jefe del Departamento de Bomberos de la ciudad. Una segunda persona fue rescatada de la vivienda y recibió atención médica en el lugar.
Los vientos también provocaron daños en otras localidades del Panhandle de Florida. En Pensacola, las ráfagas arrancaron el techo de un hotel y el alcalde reportó afectaciones en el aeropuerto de la ciudad. Además, el centro urbano sufrió cortes de electricidad.
En Destin, donde Isaías tocó tierra el viernes 9 de octubre, una estructura para embarcaciones quedó destruida y varias calles se inundaron. En Panama City Beach, trabajadores y residentes retiraban restos de materiales de construcción y otros escombros de edificios y estacionamientos.
En la costa de Alabama, las autoridades de Mobile reportaron árboles y cables eléctricos caídos, así como numerosos cierres de carreteras.
Pese a los daños, algunas comunidades registraron afectaciones limitadas. En Gulf Shores, una residente contó a The Associated Press (AP) que el viento sacudió su vivienda, pero que los daños fueron menores a los que sufrió durante el huracán Sally, que dejó agua debajo de su casa elevada.
Las lluvias pueden provocar inundaciones durante los próximos días
El debilitamiento de Isaías no eliminó el peligro meteorológico. Los pronósticos citados por AP contemplaban acumulaciones de entre 4 y 8 pulgadas de lluvia (aproximadamente entre 10 y 20 centímetros) en el sur de Alabama, el Panhandle de Florida y la región de Big Bend durante el fin de semana.
Robbie Berg, meteorólogo de coordinación de alertas del Centro Nacional de Huracanes en Miami, advirtió que el sistema todavía representaba una amenaza por sus vientos y las lluvias intensas, con posibilidad de inundaciones repentinas significativas en algunas zonas.
Las autoridades meteorológicas también advertían sobre la posibilidad de tornados en partes de la región. El sistema tenía previsto avanzar hacia el valle de Tennessee y posteriormente hacia la región del Atlántico medio el domingo.
Los cortes eléctricos constituían otra de las principales consecuencias del fenómeno. AP estimó que unos 800,000 clientes estaban sin servicio, principalmente en Florida y Alabama. La cifra correspondía al balance difundido el sábado por la mañana y no necesariamente representaba el total definitivo de afectados.
El paso de Isaías se produjo durante una temporada atlántica que hasta ese momento había sido inusualmente tranquila, según AP. El sistema fue el primer huracán de la temporada de 2026 y el primero en impactar la costa este de Estados Unidos desde 2024, de acuerdo con la agencia.
Aunque los vientos perdieron intensidad y el sistema pasó a ser clasificado como ciclón postropical, las autoridades insistieron en que las comunidades afectadas debían mantenerse atentas a los avisos meteorológicos, especialmente ante la posibilidad de inundaciones que pueden desarrollarse después del paso de la tormenta.
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