Sin gasolina: mecánico convierte su carro para que funcione con carbón en plena crisis en Cuba

En Cuba, un mecánico convirtió su carro para que funcione con carbón en medio de la crisis energética. Una técnica que viene desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo funciona y qué tan viable es?

Video Ni gasolina ni petróleo: mecánico cubano adapta un carro a las necesidades de la isla

Matanzas, CUBA.- El vehículo avanza dejando una estela de humo. No carga gasolina ni diésel. En su interior no hay un sistema convencional de combustible, sino un mecanismo improvisado que transforma carbón en energía.

En un poblado de la provincia de Matanzas, en Cuba, un mecánico decidió modificar su automóvil ante la escasez de combustible y logró hacerlo funcionar.

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“Ahora, como la crisis de combustible que hay, me di a la tarea de ver si podía, porque es un combustible que existe y que es fácil de adquirir por lo menos en esta zona”, explica Juan Carlos Pino, de 56 años, el hombre detrás de la adaptación.

El carro es un Fiat Polski de 1980, uno de los modelos que llegaron a la isla durante las décadas de relación con el bloque socialista. Pino lo transformó en su taller en el poblado de Aguacate, utilizando piezas recicladas y un sistema que no es nuevo, pero que había desaparecido de las calles: un gasógeno.

El principio es simple en teoría


El carbón vegetal se quema con una cantidad limitada de oxígeno dentro de un recipiente cerrado, en este caso un tanque adaptado. Esa combustión incompleta produce un gas inflamable compuesto principalmente por monóxido de carbono e hidrógeno. Ese gas se enfría, se filtra y se conduce al motor, donde se mezcla con aire y se quema como si fuera gasolina. El motor no usa el carbón directamente, sino el gas que se genera a partir de él.

“Tenía conocimiento mediante mi tío, que fue mecánico y que me enseñó los primeros pasos de esas técnicas, de los gasógenos, de cuando la guerra”, cuenta Pino.

Este tipo de tecnología fue utilizada de forma masiva durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la escasez de petróleo obligó a países europeos a adaptar vehículos para funcionar con madera o carbón. Solo en Alemania, se calcula que más de 500.000 vehículos operaron con este sistema en ese periodo.

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Décadas después, esa misma solución reaparece en un contexto de falta de combustible en la isla. Cuba atraviesa una crisis energética sostenida en los últimos años, marcada por la caída en las importaciones de petróleo, la falta de divisas y una infraestructura energética deteriorada.

En varias regiones, los apagones superan las 12 horas diarias y largas filas para conseguir gasolina que pueden extenderse por días.

En la isla se han documentado adaptaciones de motores para funcionar con leña, alcohol o incluso dispositivos improvisados en bicicletas motorizadas. Pero modificar un automóvil completo para operar con carbón implica un conocimiento técnico mayor y una capacidad de adaptación que combina mecánica y ensayo.

¿Se podría dañar el motor del carro?


El sistema que construyó Pino utiliza un tanque de gas propano como cámara de combustión y filtros artesanales para limpiar el gas antes de que entre al motor. El proceso no es inmediato: requiere encender el carbón, esperar a que se genere el gas y mantener una combustión controlada. Una vez en marcha, el vehículo puede desplazarse sin recurrir a combustibles tradicionales.

“Por lo que yo entiendo, no tiene por qué dañar el motor inmediatamente ni nada. Los motores se dañan lógicamente por su desgaste y por su tiempo, pero no porque tenga que crear ningún daño así”, afirma.

Según su experiencia, ha logrado mantener el carro encendido durante horas. “Lo he tenido desde las 9:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche andando permanente sin apagarlo y he caminado 85 kilómetros”.

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Desde el punto de vista técnico, el sistema funciona, pero tiene limitaciones. El gas generado por el carbón produce menos potencia que la gasolina, lo que puede reducir el rendimiento del vehículo hasta en un 40%.

Además, si el proceso de filtrado no es eficiente, partículas de ceniza o residuos como el alquitrán pueden ingresar al motor y acelerar su desgaste. La combustión también es menos estable, lo que puede afectar la vida útil de los componentes internos.

Aun así, en contextos de escasez, la viabilidad no se mide solo en términos de eficiencia. En el poblado donde vive Pino, la posibilidad de moverse sin depender de gasolina tiene un impacto inmediato.

“Ahora mismo acabo de verlo y me he quedado frío, no sé ni qué palabras decirte. Ojalá y se lo pudiera poner al motor mío para caminar también”, dice un residente de Aguacate tras observar el vehículo paseando por el lugar.

El Fiat Polski que utiliza como base también explica parte del resultado. Este modelo, fabricado bajo licencia italiana en Polonia entre los años setenta y ochenta, se caracteriza por su motor sencillo, de bajo consumo y fácil mantenimiento.

En Cuba, donde la importación de vehículos es limitada y costosa, estos autos han permanecido en circulación durante décadas gracias a reparaciones constantes y adaptaciones.

Pino no descarta llevar su sistema a otros usos. Afirma que podría ser útil en actividades agrícolas, donde la falta de combustible afecta directamente la producción. Su siguiente objetivo es adaptar un tractor para que funcione con el mismo principio.

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