LOS ÁNGELES, California.- Raúl Morales recuerda sus primeros años en Los Ángeles con una mezcla de nostalgia, orgullo y emoción.
De vender $28 a tener una taquería reconocida como una de las mejores de Los Ángeles: la historia de Raúl Morales
Llegó desde Vista Hermosa, Michoacán, con 20 años, tres hijas y muchas dudas. Trabajó en distintos oficios, enfrentó la soledad de empezar una nueva vida lejos de su familia y un día vendió apenas $28 en una esquina. Hoy, a sus 53 años, Raúl Morales sigue soñando y trabaja junto a su hija para construir el futuro de su familia.
Llegó desde Vista Hermosa, Michoacán, cuando tenía apenas 20 años. En México ya conocía el mundo de los tacos porque ayudaba a sus tíos, quienes eran taqueros.
Su trabajo comenzaba con lo más sencillo: picar cebolla y cilantro, lavar y ayudar en lo que fuera necesario.
Pero llegar a Los Ángeles significó empezar prácticamente desde cero.
"Si quieres te vienes, pero a mi casa no puedes regresar"
“Me costó bastante cuando llegué acá adaptarme. Dejar a toda mi familia allá. Acá no todos son tus amigos. Acá te haces tus amigos”, recuerda.
La distancia también le hizo sentir el peso de haber dejado atrás a quienes conocía desde niño. Hubo un momento en que pensó en regresar.
Llamó a su papá y le dijo que quería volver a casa. La respuesta fue dura, pero terminó marcando su vida: "Si quieres te vienes, pero a mi casa no puedes regresar. Eres muy tremendo. Eres muy inquieto".
Aquellas palabras le dolieron. Pero también fueron el empujón que necesitaba para quedarse.
“Gracias a él me quedé acá, y gracias a él por ser duro conmigo”, dice ahora.
El trabajo como forma de salir adelante
Raúl no tuvo un solo oficio; trabajó limpiando oficinas, en mantenimiento de una compañía de carne, como carnicero y como chofer.
“Siempre me ha gustado trabajar. Serio. Y ponerle el mayor empeño a lo que hago”, cuenta.
Mientras trabajaba, también construía una familia. Cuando llegó a Los Ángeles ya tenía tres hijas. La cuarta nació en esta ciudad.
Con el tiempo, s us hijos se convirtieron en una de las principales razones para seguir adelante. “Ellos eran mi motor”, recuerda.
Fue entonces cuando comenzó a pensar cada vez más seriamente en aquella idea que llevaba dentro.
A los 28 años tomó una decisión: quería tener su propia taquería.
La tarde en que solo vendió $28
El comienzo estuvo muy lejos de parecerse al negocio que tiene hoy. Raúl recuerda haber llegado a una esquina con una plancha vieja, sin pintar, una máquina para hacer tortillas y carne para tacos de asada y tripas.
También estaba su camioneta. Poco a poco, esa camioneta terminó convirtiéndose en su local.
Pero aquel primer día no fue un éxito, su meta era vender $50 y al terminar la tarde había vendido apenas $28; Raúl lo recuerda con lágrimas de nostalgia.
Era 1993 y todavía había pocos taqueros en esa zona. Raúl decidió confiar en su talento y continuar: “Pero nunca se me quitaron las ganas de soñar”.
Aquella esquina, que comenzó con una plancha vieja y una venta de $28, terminaría convirtiéndose en el lugar donde su sueño comenzó a hacerse realidad.
Una fiesta de 15 años cambió el rumbo
Una familia lo invitó a preparar tacos para una fiesta de 15 años, y eran aproximadamente 150 personas.
Fue entonces cuando descubrió que los banquetes podían convertirse en una oportunidad para hacer crecer su negocio. “Saqué en ese trabajo lo que hacía en un mes”, recuerda.
La gente comenzó a llamarlo, prrimero fueron los vecinos y después llegaron más personas que querían sus tacos para sus celebraciones.
Poco a poco comenzaron los banquetes privados, y aquel pequeño sueño empezó a crecer.
“A los 53 años todavía tengo sueños”
Hoy Raúl es propietario de Taquería Vista Hermosa. El negocio funciona todos los días de 9 de la mañana a 8 de la noche y también realiza banquetes privados.
Pero para él, tener un negocio no significa haber llegado al final del camino: "A los 53 años todavía tengo sueños. No pienso retirarme”, dice.
Ahora, además, tiene una nueva compañera de camino: su cuarta hija, quien también tiene interés por la cocina.
Los dos trabajan juntos con la intención de construir un negocio. “Estoy para apoyarla en todo lo de la cocina que ya sé”, cuenta.
El reconocimiento que esperó durante años
Después de tantos años de trabajo llegó uno de los momentos que más recuerda.
Un reconocimiento de Los Angeles Times colocó a Taquería Vista Hermosa entre los mejores restaurantes del mercado La Paloma.
Para Raúl fue mucho más que un premio. Fue la confirmación de que aquella decisión de continuar, incluso después de vender solamente $28 en una tarde, había valido la pena.
“Si yo supiera que 25 años nos iban a dar un premio, no me lo creería”, recuerda. Dice que esperó mucho tiempo por ese reconocimiento.
Y que piensa conservarlo como uno de los recuerdos más importantes de su trayectoria. “Es un esfuerzo y viaje que valió la pena”, afirma.
El consejo que le daría al joven que llegó a Los Ángeles
“A Raúl de los 20 años le diría que no fuera tan terco, porque eso trae consecuencias. Le diría al Raúl de antes que necesitaba tener experiencia y paciencia”.
También recuerda las palabras que alguna vez le dio su padre: "si vas a hacer algo, hazlo. Aunque te de miedo". Porque, según aquel consejo, era peor quedarse con la duda.
Décadas después, Raúl entiende el significado de esas palabras.
Su historia, dice él mismo, es la de alguien que aprendió que las cosas que más cuestan también pueden ser las que dejan mayor satisfacción.
“Las cosas fáciles las hace cualquiera. Las cosas que haces con trabajo duro y difícil son las que más satisfacción te dejan”, dijo.















