El deseo de los estadounidenses por vacacionar ha desafiado cualquier obstáculo económico y climático. Se estima que
el fin de semana largo por el Día de los Caídos ha dejado cifras récord: con 45 millones de personas que se habrían desplazado a lo largo y ancho del país, la sorpresa radica en que
la mayoría decidió adentrarse en las autopistas y carreteras. El masivo flujo vehicular se consolidó a pesar de enfrentarse al reciente repunte en
el precio por galón de la gasolina y condiciones del tiempo.