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Condenas

Sentencia de 32 años por matar a golpes a un niño deja insatisfecha a la familia del menor

El abuso físico al que era sometido Josué Rey Maldonado, de 2 años, había sido denunciado a las autoridades, pero el niño continuó viviendo con su mamá y el padrastro.
22 Sep 2016 – 3:52 AM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La sentencia que recibió un hombre por la muerte a golpes de un niño de 2 años enfureció a los familiares de la víctima cuando este miércoles un juez de Long Beach lo condenó a 32 años y 4 meses de cárcel.

Samuel Aguilar, de 24 años, vivía en un apartamento en el área de Signal Hill con su novia Jessica Cereceres y los dos hijos de ella, Josué Rey y Ezra Rey, ambos de apellido Maldonado.

El 10 de agosto de 2014 la Policía recibió un reporte de violencia doméstica y al llegar a la vivienda encontraron sin vida al mayor de los niños, Josué Rey, que tenía 2 años.


El forense determinó que el niño había muerto por golpes en cabeza y estómago.

Cuatro meses después Aguilar fue arrestado y acusado de agredir a Josué Rey hasta matarlo. La mamá, de 26 años, también fue detenida por abuso infantil y purga una condena de 5 años y 4 meses de cárcel, además deberá mantenerse alejada de su otro hijo por al menos 10 años.

Aguilar no impugnó las acusaciones y, para evitar un juicio, llegó a un acuerdo de culpabilidad con la Procuraduría de Distrito de Los Ángeles, por lo que no fue sentenciado a cadena perpetua, que era lo que familiares de la víctima pedían.

Durante la audiencia judicial, reportó la agencia de noticias City News Service, la jueza Laura Laesecke dijo al sentenciado que tendrá bastante tiempo para recapacitar sobre lo mucho que afectaron sus acciones.

Aguilar volteó a ver a los familiares que asistieron a la corte y les dijo: "Créanme cuando les digo que sé que me odian... Siento que lo hayan perdido... Voy a pasar 32 años en prisión".

Luego mencionó que fue él quien le enseñó a caminar al niño más pequeño, Ezra Rey, y que solía decirle "papá".

En ese momento uno de los familiares salió molesto y corriendo de la sala del tribunal.

Una mujer, también familiar de Josué, dijo que sólo espera que algún día la gravedad del crimen que cometió lo hunda, ya que el niño sufrió tanto que los golpes que recibió obligaron a que el ataúd permaneciera cerrado durante el funeral, para ocultar los múltiples moretones.

"No es justo que sólo le hayan dado 32 años y 4 meses por la muerte de un niño inocente, de una criatura que no podía ni defenderse", comentó molesta Juana Cervantes, tía de Josué Rey, a Univision Noticias.

"Esto nos hace revivir el dolor, algo que no hemos podido superar, muchos de nosotros en la familia no fuimos a la corte porque sólo íbamos a mostrar nuestro rechazo o a hacer algo estúpido, porque es injusto", dijo en medio del llanto. "Le deseo lo peor en la cárcel".


La custodia del otro niño

El abuso físico que padecían tanto Josué como su hermano menor Ezra Rey, dijo la tía, había sido reportado tanto a la policía como al Departamento de Servicios Infantiles y Familiares (DCFS) del condado de Los Ángeles.

La última vez que la tía Juana vio a su sobrino Josué fue el 20 de julio, tres semanas antes de que lo mataran. Ese día los dos niños se quedaron a dormir en su casa y al prepararlos para llevarlos a la cama notó que ambos tenían moretones en la espalda.

Un mes antes, contó la tía, en otra ocasión que le encargaron a los niños, cuando la mamá regresó de fiesta para recoger a sus hijos estaba bastante intoxicada, por lo que decidió llamar a la Policía para que no se los llevara en ese estado, pero los oficiales se pusieron del lado de la madre.

Los reportes que hicieron al DCFS tampoco se atendieron de manera adecuada, mencionó, ya que los trabajadores sociales sólo visitaban la casa, revisaban que hubiera suficiente comida en el refrigerador y se iban.

"La visitas de las trabajadoras sociales eran de entrada por salida, nunca revisaron a los niños, nunca les hicieron un examen físico, los niños estaban mal, por cualquier cosa lloraban, en las noches no podían dormir, las trabajadoras sociales no hicieron su trabajo", agregó la tía.

El otro niño, Ezra Rey, quien ahora tiene tres años y seis meses de edad, se encuentra al cuidado del DCFS debido a una disputa legal por la cusodia entre las familias de los dos progenitores, ambos en prisión, la mamá por abuso infantil y el papá por otros delitos.

La abuela paterna sólo puede ver Ezra Rey una vez al mes.

En los últimos años, DCFS ha estado en el centro de las críticas por casos de presunta negligencia. En agosto, el niño Yónatan Aguilar fue hallado muerto dentro de un clóset en estado de desnutrición. Su madre fue arrestada y está acusada de homicidio y abuso infantil. Los trabajadores sociales evaluaron en cuatro ocasiones la situación de ese menor entre los años 2009 y 2002 y, a pesar de las denuncias realizadas -incluso desde la escuela-, concluyeron que el niño estaba siendo bien tratado.

Este mismo año, cuatro trabajadores sociales fueron denunciados por ignorar e incluso alterar informes en el caso de Gabriel Fernández, que murió en 2013 víctima de malos tratos cuando tenía 8 años. La situación de ese niño también era supervisada por DCFS, una agencia del condado de Los Ángeles que, según sus trabajadores, está sobrecargada de trabajo.

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