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Qué significan los 27 millones de árboles que murieron en California entre 2016 y 2017

Entre los incendios y la sequía, California está perdiendo sus bosques de una forma acelerada y alarmante. La enorme cantidad de árboles muertos refleja un cambio por la creación de urbanizaciones muy cercanas a las zonas boscosas y la intervención de los bomberos para proteger sus vidas.
20 Dic 2017 – 4:36 PM EST

En un año típico alrededor de un millón de árboles mueren en todo California. Sin embargo, debido a la sequía que ha enfrentado el estado, esos números han ido aumentando exponencialmente.

El último reporte del Servicio Forestal de Estados Unidos alertó esta semana que la cantidad de árboles caídos durante el año anterior fue de 27 millones, es decir, hasta 27 veces por encima del promedio tradicional. Esta es una cifra devastadora, especialmente si se observa desde imágenes aéreas.

Los datos fueron anunciados con gran pesar por las autoridades del estado, quienes aseguran que desde 2010, California ha perdido unos 129 millones de árboles sin poder revertir la amenaza para ellos (con todo lo que esto significa para los ecosistemas de la zona y la calidad del aire y del agua).

Así se ve el mapa de los últimos datos:

Al intentar explicarlo, los científicos coinciden en que la razón de esta tragedia son los efectos prolongados de la sequía. Los efectos de la falta de agua en el oeste del país han hecho que laderas enteras se vuelvan amarillas, marrones y anaranjadas, afirman.

Y sí, es verdad que el pasado fue un invierno lluvioso. Más lluvia y nieve cayeron en partes de la Sierra Nevada que en los cuatro años previos combinados. Aunque algunos árboles se han recuperado y la tasa de mortalidad se está desacelerando, el agua llegó tarde para otros árboles que ya estaban agonizando.

"Por un lado, los árboles se han debilitado y están sufriendo mucho estrés y por otro, estos mismos árboles están siendo atacados por grandes poblaciones de escarabajos del pino de montaña", explica Adrian Das, del Servicio Geológico de EEUU.



Lo que ocurre es que ante la presencia de escarabajos los árboles expulsan una especie de resina para defenderse y empujar a estos insectos fuera del tronco. Sin embargo, los de California son árboles que ya están débiles por la falta de agua, lo que hace que sus esfuerzos por defenderse de los escarabajos los debiliten aún más.


Sobre estos insectos, la Administración de Incendios de Estados Unidos y la Federación Nacional de Vida Silvestre (NWF, por sus siglas en inglés) explican que se han visto favorecidos por las condiciones cálidas y secas en meses que tradicionalmente fueron más fríos.

Regiones estadounidenses que entre los años 40 y 80 experimentaron un período más frío y húmedo vieron favorecido el nacimiento de bosque extraordinariamente denso, pero cuando el clima empezó a calentarse y hacerse seco, se hizo muy apetecido por estos animalitos. Desde el 2005, esta plaga ha expandido sus fronteras.

Aunque parezca mentira, los 27 millones son una cifra bastante menor que la del 2016, cuando en el pico de la sequía, se contaron 62 millones de árboles muertos (35 millones más que este año). Este descenso en la mortalidad podría ser el resultado de que tantos árboles ya han muerto que ya no quedan tantos para morir, añadió Stephanie Gomes, del grupo de trabajo sobre mortalidad de árboles del Servicio Forestal de EEUU.

La enorme cantidad de árboles muertos también refleja un cambio en los bosques producto de la creación de urbanizaciones muy cercanas a las zonas boscosas y la intervención de los bomberos para proteger sus vidas.

Históricamente, muchos bosques del oeste del país solían experimentar incendios menores con más frecuencia de lo que lo hacen ahora, lo que resultaba en arbolillos y árboles pequeños que morían en los incendios y dejaban muchos bosques más abiertos. Pero en el siglo pasado, los bomberos apagaron muchos más incendios para proteger a las personas, lo que significa que más árboles pequeños pudieron sobrevivir y los bosques se llenaron. Ahora, con menos agua, más árboles compiten por el ya escaso líquido.

Para combatir la situación los expertos del Servicio Forestal de EEUU saben que deben identificar y eliminar los árboles muertos que pueden suponer un riesgo para la seguridad, como los que crecen a lo largo de carreteras, campamentos y líneas eléctricas. Sin embargo, esa tarea requiere recursos y presupuesto. En este momento, ambas cosas están enfocadas en apagar incendios, alerta Randy Moore, líder del la Región Pacífico Suroeste del Servicio Forestal.

A mediano plazo, las autoridades también evalúan la opción de reducir un poco los bosques más poblados y vulnerables mediante la tala o con incendios controlados para que los árboles que queden no tengan tanta competencia por el agua.

Los ecologistas están alarmados con las pérdidas y asegura que tomará siglos reemplazar las legiones de majestuosos pinos adultos que han muerto, por ejemplo, en el bosque de pinos de Sierra occidental. Además, la situación al corto plazo no promete mejorar: el alza de las temperaturas, podría seguir favoreciendo a los escarabajos que los matan.

"Bajo las nuevas condiciones, no sabemos que hará que mejoren las cosas", dijo a Los Angeles Times Christy Brigham, científica y superintendente interina de los parques nacionales Sequoia y Kings Canyon.

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