"Es una tortura": más de 70 migrantes retenidos en el centro de detención de Folkston realizan huelga de hambre por condiciones "inhumanas"

N+ Univisión habló con tres familiares de migrantes detenidos en Folkston, Georgia, que llevan a cabo una huelga de hambre en protesta por la falta de atención médica, comida en mal estado y malos tratos.

Video Malos tratos y falta de comida: denuncian situación en centro de procesamiento de ICE en Folkston

"Señora, por favor, ayúdeme, no localizo a mi familiar".

Fue la petición que recibió el equipo de N+ Univisión al entrar a un grupo de WhatsApp que mantiene en contacto a familiares de personas en custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas ( ICE, por sus siglas en inglés) en el centro de Folkston, en Georgia.

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Al comentar en el chat si deseaban compartir la situación de sus familiares, se recibieron un total de 159 respuestas. Familiares desesperados, con sus seres queridos en el centro esperando a ser deportados.

Algunos se muestran especialmente preocupados porque no consiguen ubicar en el localizador de ICE a sus familiares con orden de deportación en firme. No saben si ya han sido evacuados para devolverlos a sus países.

"Señora, yo le quiero pedir que no publique su identidad, porque le van a volver a castigar y tomar represalias".

Este es otro de los temores que transmite casi la mayoría de las personas entrevistadas. Aseguran que, tras haber denunciado en redes sociales o medios de comunicación, las autoridades del centro toman medidas disciplinarias contra ellas, por ejemplo, quitarles las tabletas e impedirles que se comuniquen.

Activistas de Georgia alertan de que la situación en el centro de Folkston es insostenible. Recopilaron casos de malos tratos, de comida en mal estado y de personas que no fueron atendidas por los servicios médicos.

Calculan que unas 73 personas están actualmente en huelga de hambre protestando por su situación. Esto fue lo que compartieron algunos familiares.

Jean Pierre Rodríguez, 30 años, Ecuador

Jean Pierre fue arrestado por ICE el pasado 7 de noviembre de 2025. Lleva desde entonces interno en Folkston. Su pareja, Kerly Santos, afirma sentirse muy preocupada por su salud.

"Una de las últimas veces que hablamos me dijo: 'voy a cometer una locura porque no puedo más'. Ha perdido unas 30 libras y está ya al límite de sus fuerzas", cuenta Kerly.

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Su esposo es uno de los más de 70 internos que secunda la huelga de hambre. "Poco después de ingresar al centro de detención, mi esposo se enfermó gravemente. Llegó a vomitar sangre y a desmayarse, incluso frente al personal de enfermería. Su estado de salud era muy delicado y, como familia, sentimos que no recibió la atención médica adecuada que necesitaba", denuncia su mujer.

Cuenta que quedaron muy preocupados porque pensaron que podía tener tuberculosis. Ocurrió el pasado mes de febrero y pidieron a través de su abogado que lo sacasen a un centro hospitalario para comprobar su estado de salud. No se lo concedieron.

"Otro tema que nos preocupa es la comida. Un día llegó a encontrarse gusanos. Ahora cuando lo veo está muy flaco, amarillo. Le faltan vitaminas. Se alimenta a base de Maruchan y está débil", afirma su esposa.

Relata que viven una situación de gran incertidumbre porque hace seis meses apelaron su orden de deportación y aún no han recibido respuesta.

Su situación es complicada porque Jean Pierre es originario de Ecuador, de donde huyó porque estaba perseguido. No puede ser devuelto a su país de origen, por lo que pidieron que en dado caso fuera deportado a Honduras.

Su pareja asegura que ingresó al país en 2023 y se entregó a las autoridades. Comenzó a tramitar su asilo político y llegó a conseguir permiso de trabajo y número social. Dice que no tenía antecedentes.

Según el relato de Kerly, Jean Pierre fue arrestado en noviembre en una parada de tráfico. El sheriff lo entregó a ICE y desde entonces esperan que un juez decida sobre su caso.

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"Después de tantos meses, estamos física y emocionalmente agotados. Pedimos desesperadamente que las autoridades resuelvan su situación y expliquen por qué continúa detenido durante tanto tiempo sin que se concrete su remoción", reclama Kerly.

Juan,

52 años, portador de VIH, Venezuela

Hablamos con la hermana de un interno de Folkston que es portador de VIH. Asegura que está muy preocupada porque su hermano no recibe diariamente la dosis de la medicación que necesita y que ha observado un deterioro en su familiar.

"Es paciente medicado, ya que es portador de VIH, debe recibir su medicación diariamente como una buena alimentación, ya que de lo contrario debilita el sistema inmunitario y reduce la eficacia de los medicamentos antirretrovirales. Vive un constante estrés porque hay días que no le suministran la dosis", denuncia su hermana.

Juan es un nombre ficticio. Pide guardar el anonimato porque teme que denunciar públicamente su caso tenga represalias en su contra dentro del centro.

"Los alimentos que reciben en ese lugar pocas veces los come, ya que no son aptos para consumir; por esta razón, yo envío algo de dinero para que pueda comprar en la tienda. Él me cuenta que solo los miércoles de cada semana pueden ver un buen plato de comida, ya que ese día el centro de detención recibe una inspección", dice preocupada su hermana.

"Nos preocupó mucho que algo inofensivo como puede ser ducharse sea una tortura que les hacen. Contó que ponen el agua hirviendo, extremadamente caliente".

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"También los castigos de llevarlos a un cuarto conocido como el hoyo. Los dejan ahí por una semana. Es un cuarto muy frío, que tiene luz las 24 horas y allí no ven la luz del sol", agrega su hermana, quien pidió no publicar su nombre porque temen que haya un correctivo.

Su hermano fue arrestado por ICE en abril y desde entonces ha estado en el centro de detención de Folkston.
Llegó a Estados Unidos desde Venezuela para poder tener medicación por ser portador de VIH. Entró en mayo de 2024 por vía aérea y con un parole válido hasta el 5 de mayo de este año, según el testimonio.

"Ya sabe la situación en Venezuela, no hay suministros para esa enfermedad. Tiene orden de expulsión del día 25 de agosto de 2026 y hasta la fecha sigue detenido. No entiendo cuál es el fin de tenerlo allí si ya tiene orden de expulsión otorgada por un juez y sabiendo que ese lugar puede estar empeorando su enfermedad y aun así han fallado algunas veces con su medicación. Necesitamos que salga", reclama su hermana.

José, 39 años, Venezuela

José es un nombre ficticio porque su familia tiene miedo de publicar su identidad. Su esposa se encuentra en Venezuela y asegura estar desesperada.

Cuenta que su marido tramitó su autodeportación a través de la aplicación CBP Home, pero que solo tres días antes de que saliera su vuelo para devolverlo a Venezuela, ICE lo arrestó.

"Fue una completa injusticia. Él intentó hablar con el agente, le enseñó los papeles y le dijo que no podía dejarle ir porque no era un vuelo directo a Venezuela, que era con escalas (Atlanta - Miami - Panamá)", confiesa Heilyn, su mujer.

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Cuenta que es uno de los internos que se ha unido a la huelga de hambre para protestar por las condiciones en el centro. Entre otras cosas, asegura que no le dieron medicación frente al fuerte dolor de un cólico nefrítico.

"Tuvo dos episodios muy fuertes. Parece un cólico nefrítico o puede ser infección urinaria; no lo sabemos. No lo miraron. Tenía un dolor muy, muy fuerte y no lo ha visto ni un médico. Está retorciéndose de dolor desde hace quince días", detalla preocupada.

"También nos contó que tuvo gripe y le dieron solo un té".

Asegura que José entró a Estados Unidos en marzo de 2023 con CBP One y que tramitó su asilo. Tenía permiso de trabajo hasta 2030, licencia de conducir y un récord criminal limpio.

Isaac, 37 años, Venezuela

La historia de Isaac es especialmente sensible porque en los seis meses que lleva interno en Folkston se ha perdido el embarazo de su pareja Omairys.

Su pareja confirmó a este medio que Isaac también sigue la huelga de hambre desde el lunes. Detalla que su esposo sufre varios padecimientos de salud y que no está recibiendo tratamiento.

"Estoy muy preocupada por él. Me ha llegado a decir que no puede más, que quiere quitarse la vida", dice preocupada.

"Sufre de la columna, no duerme bien. Tiene una erupción por todo el cuerpo, no sabemos si es sarampión. Y estos últimos días contó que le sale sangre de los oídos, no lo ha visto el médico ni tiene medicación. Además, dice que la comida es horrible, como comida para perros. No son animales, son seres humanos", denuncia.

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Omairys, embarazada de siete meses, está desesperada. Afirma que su esposo firmó hace tres meses la deportación y que quiere ser devuelto a Venezuela. Hace solo unos días, asegura que sufrió un duro golpe que empeoró aún más sus ánimos.

"Los llevaron primero a Texas y después a Louisiana. Les dijeron que ya iban a deportarlos. Estuvieron 36 horas atados de pies y manos; los golpearon. Los llevaron al avión, pero nunca salieron. Y lo peor de todo es que le perdieron sus pertenencias, su celular y todo lo que llevaba", relata.

"Ahora tengo miedo porque con la huelga de hambre me dijo que podían meterle a lo que llaman el hueco. Debe ser una celda de castigo, dijo que allí no les daban de comer y no les permitían comunicarse. Es muy duro, es horrible y temo que pueda hacer cualquier cosa ahí adentro".

Omairys está a dos meses de tener a su bebé y asegura que está pasando por una situación muy complicada también en lo financiero, porque era su marido quien traía los ingresos a casa.

"Es una tortura y, aunque pienso que no sé qué voy a hacer, que me gustaría que estuviera aquí cuando nazca nuestra bebé, prefiero que lo manden ya a Venezuela antes de que esté en ese infierno", reclama.

"Es muy difícil, trato de sacar fuerzas para él y para nuestra bebé, rezo todos los días", lamenta.

Según el relato de Omairys, Isaac llegó a Estados Unidos en 2023. Entró en la frontera y comenzó a tramitar su asilo, consiguió el permiso de trabajo y la licencia de conducir y se puso a trabajar en la construcción.

Lo arrestaron en abril cuando iba camino de su trabajo. Ahora asegura que espera que puedan darle pronto una fecha para salir.

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"Estuve cinco días ingresada porque me afectó mucho, me entró mucha angustia y es una situación muy complicada. Solo espero que esta pesadilla termine", relata.

En el momento de la publicación de esta nota, ICE no había emitido una respuesta oficial ni proporcionado su versión de los hechos sobre los casos de las personas incluidas.