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Leyes y Prohibiciones

Migrantes aseguran que pagan extorsiones de hasta $2,000 para vender en las calles de Los Ángeles

Vendedores, activistas y abogados aseguran que algunos dueños de negocios ponen precio al espacio público frente a sus locales y cobran a los ambulantes.
8 Feb 2017 – 07:00 PM EST
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Vendedoras ambulante en California. Crédito: Isaias Alvarado

LOS ÁNGELES, California.- Las ventas ambulantes de 'José' (nombre ficticio) se han visto afectadas por las lluvias torrenciales que se han registrado en los últimos días, pero él afirma que no le condonaron la “renta” de un espacio público en una banqueta del Distrito de la Moda, en el centro de Los Ángeles, California.

Cada mes, afirma este inmigrante, paga 1,500 dólares al dueño del edificio que está frente a su humilde puesto de juguetes. “Este mes que pasó no saqué los 1,500 porque las ventas estuvieron bajas, ya ves que estuvo llueve y llueve. Pero tengo que pagar ese dinero porque si no me sacan”, contó.

Según testimonios de comerciantes, activistas, representantes de la Liga Nacional de Abogados (NLG) y organizadores de una campaña que aboga por la legalización del ambulantaje en este municipio, 'José' y otros vendedores irregulares en el centro angelino son extorsionados por algunos dueños de negocios que llegan a exigir hasta 2,000 dólares mensuales por permitirles ofrecer sus productos frente a sus locales.

Durante la investigación de Univision Noticias se realizaron numerosas entrevistas a vendedores ambulantes que, de forma independiente, contaron su caso a condición de que se preservara su anonimato y no se delatara su punto de venta exacto para evitar posibles represalias de quienes supuestamente les extorsionan.

Organizadores de la Campaña para Legalizar a los Vendedores Ambulantes en Los Ángeles se ha enterado de cobros de piso en el Distrito de la Moda (en concreto en el área de ‘Los Callejones’), ‘El Distrito de la Piñata’ y Leimert Park, en el suroeste. Los pagos se hacen con dinero en efectivo.

Cada sábado, decenas de puestos de comida callejera se instalan a lo largo del bulevar Olympic, una zona conocida oficiosamente como ‘Distrito de la Piñata’ porque se venden principalmente artículos para fiestas.

“Yo pago 300 dólares porque solo vengo los fines de semana, pero sé que los que vienen diario pagan más, no sé cuánto”, contó 'Irma', una centroamericana que dice llevar muchos años vendiendo alimentos en ese sector.

En fotos: negocios ahuyentan a pandilleros con imágenes de vírgenes y santos

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'Están vendiendo el espacio'

Aureliano Santiago, un líder de ambulantes en el Distrito de la Moda, comentó a Univision Noticias que los comerciantes irregulares aceptan las tarifas para evitar líos y tener un lugar seguro y transitado por clientes. Para él, se trata de un abuso.

“A los que les ‘rentan’ la pared les cobran 500 o 600 dólares, de aquel lado cobran 600 o 700 dólares al mes. Allá venden juguetes, perfumes, diferentes cosas”, indicó Santiago. “El vendedor es, con el perdón de la palabra, el más jodido, porque si no nos joden de un lado, nos joden de otro”, continuó.

Cynthia Anderson-Barker, representante de la Liga Nacional de Abogados (NLG) y quien ha emprendido acciones en defensa de estos comerciante, confirma la situación: “Tristemente están vendiendo el espacio”.

Estos presuntos cobros serían ilegales porque implicaría el alquiler de un tramo de la vía pública. La ciudad de Los Ángeles está actualmente desarrollando una ordenanza municipal que regulará la venta ambulante, pero esa normativa podría nos ser suficiente para terminar con los abusos que reportan los comerciantes irregulares.

Los activistas que impulsan la legalización de las ventas callejeras, temen que los dueños de locales se aprovechen de una cláusula que forma pate del plan inicial de la ordenanza por la que se requeriría para obtener un permiso de venta ambulante, que los vendedores contaran con las firmas de al menos el 20% de los dueños de negocios en la zona de interés. Solo dos ambulantes estarían en cada cuadra.

Dicho proyecto de ley está siendo revisado por la Procuraduría Municipal, que tiene un plazo de 60 días para presentar al Concilio una propuesta para regularizar el ambulantaje en esta ciudad.

La posibilidad de que se tengan que obtener firmas de los dueños de locales para recibir una autorización del municipio abre la puerta a más cobros ilegítimos, teme la abogada Anderson-Barker. “Ellos van a ‘vender’ el espacio. Los van a extorsionar”, señaló.

La semana pasada, en el debate previo a que el Concilio despenalizara el ambulantaje (no se legalizó la venta ambulante aún, solo se rebajó esta práctica de ser un delito a una falta administrativa), el concejal Bob Blumenfield expresó su preocupación al respecto: “¿Cómo podemos prevenir que los vendedores sean explotados por los propietarios de negocios?”, preguntó.

Felipe Chávez, representante de la Oficina del Asesor Legislativo (CLA) del Ayuntamiento, respondió en esa reunión que sostienen conversaciones con la Fiscalía, la Policía, DPW y otras agencias de la ciudad y del condado para determinar cómo prevenir que los dueños de negocios “seleccionen” a los ambulantes que se instalen frente a ellos, ya sea por cobros ilegítimos o discriminándolos.

No saben, no contestan

Univision Noticias pidió comentarios sobre los presuntos cobros de piso a ediles que promueven dicha iniciativa, a la Fiscalía y a otras agencias locales vinculadas, pero ninguno respondió.

La Policía de Los Ángeles (LAPD), a través de su vocera Norma Eisenman, aseguró que no ha recibido denuncias de este tipo. “No tenemos conocimiento” de esa situación, indicó.

Por su parte, Paul Gómez, vocero del Departamento de Obras Públicas (DPW) de la ciudad, una de las agencias encargadas de controlar el ambulantaje, dijo sin precisar razones: “No tenemos un comentario sobre eso”.

Ariana Gómez, portavoz del Distrito de la Moda de Los Ángeles, organismo que representa a los más de 4,000 negocios en ese sector conocido como ‘Los Callejones’, mencionó que tampoco estaban enterados del supuesto cobro a los ambulantes.

“Obviamente no estamos de acuerdo”, señaló Gómez. “Si es ilegal que les estén cobrando no les deberían de pagar”, agregó.

"Todos pagamos"

Para la señora 'María' (nombre ficticio), una anciana que vende joyería, dejar de pagar los 600 dólares mensuales que supuestamente le pide el dueño de un restaurante significaría perderlo todo. Asegura que esa cuota la protege de los constantes operativos policiacos.

“Hice el trato porque la Policía nos molesta y no quiero andar en eso. Ya soy una señora y no puedo andar levantando las cosas y correr, porque esto pesa y no tengo a nadie que me ayude”, dijo.

Elle cree que no es mucho la tarifa que le piden, en comparación con otros. “Todos pagamos, todos. Con ese dinero –pienso- los negocios se ayudan, porque ellos también pagan mucha renta”, expresó.

En una de las banquetas más transitadas del Distrito de la Moda, una anciana espera clientes debajo de una reja de la que penden lentes, gorras y otros artículos. El estante metálico cuelga de la pared de un establecimiento de ropa. Su esposo afirma que cada mes pagan 2,000 dólares como un acuerdo para que el propietario del negocio les aparte el espacio y les permita hacer sus ventas sin reportarlos a las autoridades o colocando cajas ahí que les estorben.

“Todos pagamos aquí y lo hemos hecho por muchos años”, asegura el hombre. “La gente se pone de acuerdo con el dueño del edificio si nos dejan vender. Así es aquí”, añadió.

La cuota de las pandillas

Además de las supuestas extorsiones ya mencionadas, los vendedores callejeros se enfrentan al cobro de mordidas por parte de las pandillas, de acuerdo a reportes oficiales.

Tras la muerte a tiros de un bebé de apenas 23 días de edad, hijo de un comerciante irregular, cerca del parque MacArthur en 2007, las autoridades descubrieron que el asesinato fue perpetrado por miembros de la pandilla Columbia Lil’ Cycos, una clica de la Barrio 18, en venganza porque no recibieron una cuota.

Cada semana, la banda recibía “miles de dólares” producto de las extorsiones (que incluía también a distribuidores de droga), cita una acusación de la Fiscalía federal, que enjuició a más de 35 pandilleros por este y otros casos relacionados con venta de narcóticos, asaltos y otros delitos.

“Los vendedores ambulantes que operan en el territorio de la pandilla también tenían que pagar alquiler para poder vender sus mercancías cerca del parque MacArthur (…) Fallar o negarse a pagar y seguir de otro modo las reglas de la pandilla resultaba en un castigo, incluyendo actos de violencia”, cita la fiscalía.

El padre del bebé asesinado en 2007 se había negado a pagar 50 dólares de “renta” a los pandilleros, según los fiscales. El infante dormía en su carriola cuando fue alcanzado por las balas.

En fotos: los altares callejeros más longevos de Los Ángeles

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