Leyes y Prohibiciones

Los vendedores ambulantes celebran emocionados una victoria histórica en Los Ángeles

"¡Hemos estados en las sombras por años!", exclamó Caridad Vázquez, una inmigrante mexicana que desde hace más de una década vende ilegalmente antojitos en Boyle Heights. Los Ángeles aprobó el martes despenalizar el ambulantaje.
31 Ene 2017 – 6:14 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- La vendedora ambulante Caridad Vázquez lloró emocionada frente al Ayuntamiento de Los Ángeles tras una histórica votación del concejo local que este martes despenalizó el comercio callejero y dio luz verde a crear una ordenanza para regularizar la actividad en parques y aceras de la ciudad.

“¡Hemos estado en las sombras por años!”, exclamó a todo pulmón Vázquez, una inmigrante de Colima (México) que desde hace 15 años vende antojitos mexicanos en las banquetas del vecindario Boyle Heights. “Estoy tan contenta porque ya se dio el primer paso para la legalización”, agregó la mujer.

Como ella, decenas de comerciantes irregulares celebraron emocionados el primer triunfo de una batalla que emprendieron en 2013. “¡Sí se pudo! ¡Sí se pudo!”, gritaron al unísono tras la decisión en la junta municipal.


Para el Concilio angelino, que votó 11-2 a favor de que la Fiscalía local redacte cómo, dónde y cuándo se permitiría el ambulantaje en esta metrópoli, se trata de otra acción en contra de las políticas del presidente Donald Trump, quien ha propuesto realizar redadas masivas y deportaciones.
“Queremos mandarle un mensaje al presidente Trump de que somos una ciudad de inmigrantes, les damos la bienvenida y sabemos que contribuyen a la economía”, dijo el concejal Joe Buscaino, cuya oficina planteó la legalización del ambulantaje como una medida que evite que los indocumentados terminen en las redes del Servicio de Inmigración y Control Fronterizo (ICE) en la era Trump.

Se estima que la mayoría de los 50,000 comerciantes callejeros carecen de un estatus migratorio.


La decisión que tomaron los ediles este martes despenaliza de inmediato la venta irregular, con lo cual deja de ser considerado un delito menor (que implica una denuncia judicial) y ahora solo es una falta administrativa (una sanción que gestiona la ciudad). Con esto, Los Ángeles se quita el mote de ser la única gran ciudad del país que prohíbe con rigidez dicha actividad.

“Con esto se va a evitar que alguien termine encarcelado o deportado”, mencionó Carla de la Paz, organizadora de la Campaña para Legalizar a los Vendedores Ambulantes en Los Ángeles.

Para Antonia Quintero, quien desde hace una década ha vendido tamales y champurrado afuera de una iglesia en el Valle de San Fernando, tal decisión significa que dejarán de confiscarle su mercancía y de extenderle onerosas multas. El año pasado pagó tres y la de menos costo fue de 550 dólares.


“Nos recogen las cosas, no nos dejan trabajar y los pagos y la renta los tenemos encima”, señaló la originaria del estado de Puebla. “Yo tengo a mis tres hijas allá y dependen de mí porque estudian”.

A los vendedores irregulares les preocupa que este proyecto de ordenanza, que está ahora bajo la lupa de la Fiscalía municipal, solo permitiría que dos negocios se coloquen en cada cuadra y que deban obtener la venia de los comercios establecidos.

“En el área donde yo vendo, el 'distrito de la piñata' (en el centro de Los Ángeles), somos alrededor de 60 o más vendedores. La mayoría nos quedaríamos sin trabajo”, comentó la vendedora Mercedes Sánchez, quien afirmó que los dueños de negocios los están “extorsionando” pidiéndoles 1,200 dólares para otorgarles su consentimiento para vender ahí.

Los opositores, entre los que se encuentran doce grupos vecinales y una organización de comerciantes del centro de Los Ángeles, aseguraron que dicha iniciativa afecta la seguridad pública al permitir que se bloqueen las banquetas.


La Policía de Los Ángeles (LAPD) recalcó que no es su prioridad castigar a los comerciantes no establecidos, ni referirlos a las autoridades migratorias. “El LAPD no quiere estar involucrado en las deportaciones”, dijo un representante de la corporación que acudió a la reunión del Concilio.

Mientras que el concejal Buscaino, quien siendo policía angelino se encargó de aplicar las leyes contra el ambulantaje, recalcó que “arrestar a los vendedores no funciona”.

Neftalí López, un vendedor de raspados, elotes y chicharrones en el barrio Echo Park, aún se aflige al recordar los más de 1,000 dólares que pagó por la última infracción que recibió. “Me afectó mucho porque no tenía para pagar la renta”, contó este oaxaqueño de 51 años.

López, quien llegó a este país hace 16 años, confía en que la legalización del ambulantaje lo alejará de los operativos de ICE. “Está bien que la ciudad nos proteja”, expresó.

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