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Estafa y Fraude

‘La tanda’, un esquema fraudulento exacerbado en un período de incertidumbre migratoria

Las autoridades temen que la ansiedad que han generado los operativos migratorios provoque que los indocumentados no denuncien cuando los estafen los organizadores de las llamadas “cundinas”.
29 Mar 2017 – 6:11 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- “Elena”, quien pide ocultar su identidad por temor a represalias, dice que pensó que sería buena idea participar en una kilométrica “tanda” o “cundina”, el riesgoso esquema de ahorro en Latinoamérica que los inmigrantes han traído a Estados Unidos, pero le quedaron mal.

Esta vendedora de tamales en el Valle de San Fernando, en California, asegura que entregó 400 dólares a la semana durante siete meses. Ella eligió los últimos lugares de una “tanda” con 30 números y le prometieron más de 11,000 dólares, el total que fue depositando. Jamás vio ese dinero.

“Ella (la acusada) nos dijo que había traído a sus hijos de México y que tenía un apuro, por eso entramos a la ‘tanda’”, relató “Elena” a Univision Noticias. “Cuando me tocó a mí, me dio escusas y escusas”.

“Elena” es la primera persona que presenta una queja ante el Departamento de Asuntos del Consumidor del condado de Los Ángeles, aunque otras supuestas víctimas no han querido reportarlo -según ellos- por temor a los operativos de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que ahora incluso se realizan en los tribunales.

El sistema de las “tandas” parece haber sido diseñado por un timador. La persona que la “organiza” no solo suele recibir los primeros abonos de los participantes, que a menudo son personas sin el hábito del ahorro, sino que cada semana colecta la misma cantidad. Así, en cualquier momento puede esfumarse con el dinero. Eso ha ocurrido en varias ocasiones.

Precisamente por su esquema piramidal, las “tandas” no son permitidas en California. Pero los constantes reportes en distintos lugares del estado y del resto del país sugieren que aún son populares.

Hace unos días, Univision San Francisco reportó sobre el caso de un inmigrante que habría perdido unos 10,000 dólares en este tipo de esquemas de ahorro. “Estaba dando alrededor de 1,000 dólares mensuales”, dijo un hombre que aceptó hablar escudado en el anonimato. “Me da largas que me va a pagar y ya me molesté porque no miro que tenga la intensión de pagarme”, agregó.


Rigo Reyes, especialista del Departamento de Asuntos del Consumidor del condado de Los Ángeles, dijo que a la agencia le inquieta que el miedo a las redadas migratorias evite que estos casos se denuncien.

“Nos preocupa que las víctimas se queden calladas, que no lo reporten y que los estafadores se aprovechen de eso para tomar ventaja”, dijo Reyes. “Ser víctima y reportar un crimen no impacta nada su situación migratoria”, recalcó.

Las autoridades subrayan que si una persona se lleva los ahorros de los participantes de una “tanda”, entonces se convierte en un ladrón y el hecho debe reportarse a la Policía.

‘Esta semana le voy a dar’

“Elena” identifica a la “organizadora” de la tanda en la que presuntamente le tomaron el pelo como una migrante de Puebla que se dedica a limpiar casas. La conoce como Isabel, aunque otros le llaman Elodia. Dice que ambas hicieron amistad en Los Ángeles, en un club de vendedores de productos nutricionales.

“Sabemos que ese dinero ya no va a regresar, pero no queremos que esta mujer siga estafando a otras personas”, dice “Elena”, quien en un principio se reusó a denunciar este caso por ser indocumentada.

María Corona, residente del Valle de San Fernando, alega que también fue víctima de Isabel o Elodia. Cuenta que participó en múltiples “tandas” de ella a lo largo de los años, aunque argumenta que así se ganó su confianza y la convenció de ser aval ante una empresa telefónica. Afirma que la dejó con una deuda de más de 8,000 dólares por teléfonos celulares que obtuvo bajo su nombre.

“Agarró 12 líneas de teléfono y celulares de los más caros. Yo autoricé que ella fuera la responsable de la cuenta y ella autorizó a otro”, dice Corona, quien ha comenzado el proceso para llevarla ante la corte.

“Se ve buena onda, risueña y te agarra confianza”, comenta sobre la presunta defraudadora, a quien también conoció en un grupo de vendedores, donde habría otros estafados.

“A un señor le quedó a deber 2,100 dólares de una tanda y a una señora 1,000 dólares. Así anda defraudando. Y la gente tiene miedo porque no tienen papeles, y dicen ‘¿y si nos hace algo?’”, dijo Corona.


A “Elena”, la supuesta defraudadora le dio varias escusas sobre los 11,000 dólares que le debía y después desapareció. Ella cree que la mujer se cambió de domicilio. “No se preocupe, ya esta semana le voy a dar”, le prometió una vez. “Es que en ir a traer los chamacos se va la hora”, dijo en otra ocasión.

Univision Noticias se comunicó por teléfono con la acusada, pero ella colgó antes de escuchar por completo las denuncias en su contra. Después, a través de mensajes de texto, negó haber estafado a nadie, pero no dio más detalles en su defensa.

“Le voy a platicar cómo es. Pero lo que dicen no es así”, afirmó la mujer en un mensaje de texto.
Ella no volvió a responder las llamadas de este medio.

Reyes, el especialista del condado de Los Ángeles, explicó que otra razón por la cual no se reportan estos casos es porque las personas temen ahuyentar a sus deudores y perder por completo su ahorro.

“Creen que al hacerlo va a disminuir la esperanza de que van a recuperar su dinero, pero al no hacerlo le dan más ideas a los estafadores para seguir aprovechándose de otros”, dijo.

En fotos: Un día sin (algunos) comercios latinos en Los Ángeles

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