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Inmigrantes indocumentados

La lucha antisantuario crece y llega a Los Ángeles citando un crimen cometido por un residente legal

Legisladores de West Covina, que sería la primera ciudad del condado angelino en unirse a la campaña en contra de las leyes que protegen a los inmigrantes indocumentados en California, han tomado como referencia el caso de un residente legal de origen libanés sentenciado por conducir ebrio y atropellar fatalmente a un hombre en Walnut en 2016.
3 Abr 2018 – 08:32 PM EDT
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LOS ÁNGELES, California.– Tras el inicio en marzo del movimiento antisantuario en el Sur de California, el Concilio de Huntington Beach dio un paso más allá este lunes al aprobar convertirse en la primera ciudad que demanda directamente al gobierno de California por promulgar tres leyes que limitan las acciones del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en su búsqueda de "criminales indocumentados".

Michael Gates, fiscal de esa localidad, dijo que presentarán la querella esta semana y esperan que otros municipios sigan su ejemplo. Por el momento, varias ciudades y la Junta de Supervisores del condado de Orange han aprobado unirse a la demanda que interpuso la administración federal contra California. Algunos legisladores de San Diego planean hacer lo mismo pronto.

La rebelión contra la SB54, que prohíbe la colaboración entre agencias policiales locales y ICE, no ha dejado de crecer. Los concilios de Fullerton, en el condado de Orange, y West Covina, en el condado de Los Ángeles, tienen en sus agendas de este martes por la noche discutir si se suman a la batalla legal contra la ley santuario.

El caso de West Covina es especial porque sería la primera localidad angelina en unirse a tal campaña. Sus políticos, quienes el 21 de febrero de 2017 adoptaron una resolución en contra de la SB54, han tomado como referencia el caso criminal de un inmigrante de origen libanés.

Se trata de Haissam Massalkhy, un habitante de esta ciudad que fue sentenciado a cuatro años en una prisión estatal por atropellar fatalmente a un corredor en Walnut en febrero de 2016. Los opositores de la SB54 dijeron que bajo los efectos del alcohol Massalkhy arrolló intencionalmente a su víctima, Chi 'Jason' Shao, y que por dicha legislación él podría evitar su deportación al salir de la cárcel.

Sin embargo, los fiscales le retiraron un cargo porque el inmigrante no conocía a Shao, quien fue arrastrado por el vehículo varios metros hasta que el auto chocó contra una pared. Massalkhy, un residente permanente, fue condenado por homicidio vehicular imprudente.

"Las ciudades o jurisdicciones se etiquetan como ‘ciudades santuario’ o un ‘estado santuario’ porque las agencias del orden no están obligadas a solicitar el estatus de inmigración de una persona detenida o arrestada", cita la propuesta de resolución presentada por el alcalde de West Covina, Mike Spence.

En el documento, el funcionario indica que las localidades "tienen el poder de elaborar y hacer cumplir las ordenanzas y resoluciones con respecto a los asuntos municipales". Con esto infiere que ellos tienen la capacidad de oponerse a las leyes santuario del estado si así lo deciden.


Pero el debate se realizará con la ahora típica presencia de grupos a favor y en contra. A través de las redes sociales, activistas que abogan por los indocumentados han pedido llegar este martes al Concilio de West Covina "para proteger a la comunidad inmigrante" y "mantener a ICE fuera de la ciudad".

Según cifras del censo, el 46% de los 105,000 habitantes de West Covina es hispano. Los blancos representan el 23.4% y los afroamericanos el 22.7%.

Arthur Schaper, de la organización denominada We The People Rising, que defiende las políticas del presidente Donald Trump en reuniones públicas y manifestaciones en el sur de California, celebra que el movimiento antisantuario "esté ganando tracción".

"Nosotros, como ciudadanos estadounidenses en California, no merecemos ver pisoteados nuestros derechos. Ya es hora de que las personas de todos los orígenes se levanten ante esta falta de respeto por el estado de derecho", dijo el activista.

"No hay nada de malo en que las personas emigren legalmente. Pero Estados Unidos no puede resolver todos los problemas del mundo y la respuesta nunca será una frontera abierta sin leyes", agregó.

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