Educación Especial

Hispano discapacitado que solo mueve dos dedos logra graduarse con ayuda de un robot

Christopher León vive pegado a un respirador artificial, pero una fuerza de voluntad de héroe de cómic -por los que siente pasión-, le han permitido cumplir su sueño de estudiar en Los Ángeles.
30 Jun 2016 – 7:22 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Christopher León acudió a su graduación con neumonía y medicado, desoyendo las recomendaciones de los doctores que esa misma mañana le dijeron que no le darían el alta para acudir a la ceremonia. Estaba dispuesto a asumir las consecuencias, fueran cuales fueran, con tal de vivir aquel momento por el que tanto había luchado. Sus padres, tras exponer el caso al equipo sanitario, lograron un alta de 4 horas.

Al poco de nacer, al joven hispano que ahora tiene 22 años le pronosticaron que no llegaría a celebrar su segundo aniversario. Tenía atrofia muscular espinal (AME), una enfermedad genética degenerativa que le dejaría prácticamente inmóvil. Su papá, el salvadoreño Julio León, de 46 años, contó a Univision Noticias en Los Ángeles que Christopher había logrado desafiar todas las lógicas médicas hasta la fecha, incluso había tenido que ser resucitado de urgencia, así que una neumonía no iba a estropearle el día a su hijo.

El estudiante cambió su ropa de hospital por el birrete negro y la toga, y viajó con prisa hasta la preparatoria Verdugo Hills High School, en Tujunga –condado de Los Ángeles- donde sus compañeros le estaban esperando para desfilar. Llegó tarde, pero fue recibido con una ovación, según cuenta orgulloso su papá.

“Él se emocionó. Todos empezaron a cantar su nombre”, comentó Julio León. Christopher tendría tiempo para posar para unas fotos y marchar con la banda de música antes de retornar al hospital de Kaiser Permanente donde sigue ingresado, “aunque está estable”, explicó Julio que espera que pronto puedan regresar todos a su casa.

Christopher fue el primer alumno del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) en graduarse de la preparatoria tras tomar las clases a través de un robot, que físicamente está en el aula y él controla desde su casa.

El robot VGo

Fue el “piloto de pruebas” con el que empezó ese programa de educación asistida de LAUSD que ahora da servicio a 8 estudiantes más, según declaró la coordinadora tecnológica Kari Tapie, del Departamento de Servicios Relacionados.


El robot y la obra del joven hispano Christopher León

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“Si no fuera por eso, Chris no habría podido igual terminar hasta cumplir 30 años”, indicó Julio, ya que hasta que recibió su robot –fabricado por la empresa VGo Communications- el joven había estado escolarizado en su domicilio apoyado por la visita de profesores de LAUSD, que pasaban con él algo más de una hora.

En la primavera de 2014 se puso por primera vez a los mandos de su VGo que le permitió experimentar el mundo de otra manera. Chris se conectaba a su máquina desde su computadora y la desplazaba por el campus, iba a la cafetería y se movía por el aula, donde ocupaba su lugar como un alumno más.

El robot tiene una pantalla para videoconferencias, micrófono y altavoces. Christopher, que es un chico tímido, prefería no mostrar su rostro en el monitor, donde proyectaba sus mensajes escritos o sus dibujos de cómic, su gran pasión.

“Cuando el robot iba por el pasillo los demás compañeros le saludaban, ‘¡hey, Chris!’”, recordó Tapie. Esa máquina, dijo su padre, no solo le abrió las puertas de la escuela, le permitió establecer amistades con otros alumnos.

“Tenía mucha interacción con sus amigos. Andaban bromeando con él. Ahora está preocupado porque eso le va a cambiar”, afirmó el papá. Los robots son un servicio de LAUSD, por lo que Christopher no contará con uno cuando empiece el college.

Uno de sus amigos, no obstante, ha lanzado una campaña en GoFundMe para recaudar fondos para adquirir una de esas máquinas que cuesta alrededor de 8,000 dólares, más un coste mensual de algo menos de 200 dólares en mantenimiento y conexión a internet. El esfuerzo para lograr el dinero no ha tenido mucho éxito hasta ahora, pero Tapie cree que encontrarán una fórmula para ayudar al joven con el fin de que siga adelante con su educación y su vida social.

“Quiere hacerse más independiente. Asistir a las clases, moverse por su propio lado”, indicó el padre.

Una familia de superhéroes

A pesar de la enfermedad, Christopher ha demostrado ser un joven voluntarioso y optimista que “se despierta alegre y cantando” y aspira a convertirse en diseñador de videojuegos tras continuar su formación en Santa Mónica College o en un Art Institute de Los Ángeles.

Ha canalizado su pasión por las historias de superhéroes de Marvel y el manga japonés a través del dibujo. Con el movimiento de dos dedos sobre una pantalla táctil reproduce a sus personajes favoritos, como Spider-Man o cualquier otra obra del célebre dibujante Stan Lee, a quien conoció en persona y es su inspiración.

Desde la cama de hospital, debilitado por la neumonía, Christopher mira a sus padres con la frustración de no poder continuar creando. Las vías por las que recibe la medicación y los fármacos han entumecido sus manos. Sus padres le piden paciencia.

“Él es la luz para nosotros, el superhéroe”, afirmó Julio, un empleado de seguridad que trabaja en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX), mientras su esposa, Brenda Palma, una guatemalteca de 50 años, se dedica a tiempo completo a cuidar de Christopher. “Ella es otra superhéroe”, aseguró el papá que desearía que la historia de su hijo sirviera para dar esperanza a otras familias.

Christopher León ha sido nominado junto con otros 21 alumnos por la Asociación de Administradores de Escuelas de California (ACSA) por sus logros como estudiante y será homenajeado en una gala que tendrá lugar el próximo mes de noviembre en San Diego.

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