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Abuso Infantil

Gracias a unos mensajes de texto en letra grande arrestan a dos presuntos depredadores sexuales de niños

Michael Kellar y Gail Burnworth están en prisión después de que una mujer pudo leer en un avión que aterrizó en San José, California, los mensajes que se estaban enviando y en los que hablaban sobre abusar de menores.
4 Ago 2017 – 2:44 PM EDT

"Una heroína". Así es como la Policía de San José, California, definió a una pasajera que alertó sobre algo sospechoso que vio en el avión en el que viajaba, lo que permitió que se detuviera a dos presuntos depredadores sexuales de niños, según confirmaron las autoridades.

Todo comenzó el 31 de julio cuando dicha mujer, que las autoridades no han identificado, tomó un avión de la compañía Southwest desde Seattle, Washington, a la ciudad californiana de San José. Una vez ya en la cabina, sentada en su lugar, fue capaz de leer los mensajes del teléfono de un hombre sentado en la silla del frente gracias al gran tamaño de las letras con el que lo había configurado.

Según indicó posteriormente, vio que el contenido de dichos mensajes hacía referencia a un posible caso de abuso sexual infantil. Alertada por lo que estaba presenciando, tomó su propio celular y comenzó a tomar fotos, para tener pruebas de la conversación en la que el hombre supuestamente le solicitaba a otra persona abusar de menores. Por eso, la mujer lo denunció a los miembros de la cabina, quienes contactaron a las autoridades en tierra.

"Tenía la letra aumentada y ella observó ciertas palabras y comenzó a ver que ahí había algo más grande", explicó Nick Jourdenais, detective de crímenes sexuales de San José, al diario The Mercury News. "Después la conversación pasó a los niños. En ese momento es cuando ella decidió guardar una evidencia de la mejor manera que pudo", añadió.

Cuando el avión llegó a su destino, la policía de San José, junto a agentes del FBI de San Francisco, detuvieron Michael Kellar, de 56 años. El presunto agresor, originario de la ciudad de Tacoma, Washington, justificó sus palabras como un juego, una fantasía sexual y, por ello, permitió que las autoridades pudieran leer sin inconveniente los mensajes.

Gracias a la investigación, poco después se pudo identificar a la persona con la que Kellar se estaba comunicando. Se trataba de Gail Burnworth, de 50 años, también de Tacoma, quien fue arrestada. En la operación, también se encontraron dos niños, de 5 y 7 años, considerados como las víctimas.

Según sostuvo Brian Spear, sargento de la policía en San José, Burnworth estaba cuidando a los menores, que fueron rescatados antes de que sufrieran ningún abuso.

Kellar fue ingresado en la prisión del condado de Santa Clara, California, acusado de dos delitos de intento de abuso infantil y dos más por solicitar crímenes sexuales.

Por su parte, Burnworth está en la cárcel del condado Pierce, Washington, y enfrenta varios cargos, entre ellos, explotación sexual de un menor.

"La gente que está haciendo este tipo de cosas está literalmente alrededor de nosotros", dijo Mike Edwards, del Departamento Policial contra los Crímenes en Internet contra menores de Seattle, quien se alegra por la actuación de la viajera que denunció los hechos.

"Si ella no hubiera dado el paso, si no hubiera hecho nada, ellos (los acusados) habrían conseguido materializar sus planes e intenciones", afirmó.

Una felicitación similar es la que formuló Spear, quien pidió "destacar que, si no fuera por esta particular pasajera que actuó para alertar a los miembros de la cabina y a la Policía, este catastrófico evento hubiera incluso sido horrendo". Por eso, no dudó en afirmar: "Para mí, ella es nuestra heroína".


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