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Incendios

El regreso de un hombre enfermo a su casa destruida por las llamas en California: "Perdí todo"

En el retorno de los miles de evacuados por el incendio Creek en Sylmar, en el condado de Los Ángeles, hubo sentimientos encontrados. Unos celebran que sus casas no sufrieron daños, mientras otros lamentan haber perdido todo.
9 Dic 2017 – 07:34 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- Apoyado por una caminadora, Robert Brix, de 66 años, entró lentamente este viernes a los restos de su casa en Sylmar, California. El incendio Creek, destructor de 15,300 acres en el Valle de San Fernando, se ensañó con la vivienda en la que su esposa pasó sus últimos años, dejando escombros y cenizas. Ni los recuerdos respetó el fuego.

"Esta es la primera vez que veo mi casa así, pero no es algo que me tome por sorpresa. Vi fotos de la fachada destruida en internet", dijo Brix a Univision Noticias, frente a partes de paredes aún en pie y objetos calcinados, los últimos indicios de la casa que compró en 2011.

Brix pide disculpas por no llorar al ver las ruinas de su hogar. Entró sereno, incluso sonrió al enterarse que una rana de cerámica, de las que coleccionaba su esposa, quien falleció hace un año, no se destruyó por las llamas. "No puedo creer que sobrevivió", le expresó sorprendido a su hermano, Richard, quien lo acompañó. Ese adorno terminó en un espacio de su caminadora. Solo eso quedó de su casa.

"Perdí todo. Muchas de las memorias de mi esposa en esta casa son tristes, porque los últimos años ella estuvo muy enferma. Teníamos cosas de colección, yo coleccionaba artículos de los Kings (el equipo de hockey sobre hielo de Los Ángeles) y ella coleccionaba ranas y las tenía por todos lados. Mis recuerdos son de cuando estuvimos juntos", contó Brix.

En la calle Vía Santa Bárbara, dentro de la comunidad Santiago Estates, en Sylmar, la propiedad de Brix y otras tres fueron consumidas por el incendio y se volvieron una extraña atracción que muchos fotografiaban. Al momento no se han reportado muertos o heridos en esa zona. "Nuestra vida está a salvo y todos mis vecinos están vivos, eso es lo bueno", agradeció Brix.


A través de una ventana rota se observa el piano que le heredó su abuelo. Calcula que tiene unos 80 años y lamenta que sea una de las pertenencias que se destruyeron. "Yo no toco el piano, pero es algo sentimental que perdí y no puedo reemplazar", expresó el anciano, que desde hacía un tiempo vivía solo en la casa: su perro murió hace un par de meses.

Brix no regresaba a su hogar desde que las autoridades lo evacuaron durante la mañana del martes. Un vecino tocó su puerta y lo puso en alerta. "A las 4 de la mañana nos despertamos como si estuviéramos en una zona de guerra. El viento soplaba muy fuerte, volaban brasas por todos lados y teníamos miedo. Todo el vecindario salió huyendo. A mí me salvaron la vida porque me despertaron", dice él.

Esa madrugada él salió del barrio con medicamentos, su cartera y algo de ropa. A pesar de que las llamas ya habían alcanzado algunas casas de su comunidad, pensó que la situación no empeoraría. "Es que nunca antes se había puesto así, otros fuegos solo llegaron a la cima del cañón (Lopez)", señaló.

Este anciano agradece que su póliza de seguro cubrirá los gastos de reconstrucción, que alcanzarían los 150,000 dólares, y que su hermano le ha dado alojamiento en su casa en Woodland Hills. "Estas cosas pasan y no hay nada que puedas hacer. Tenemos que continuar", dijo.


A unos pasos de ahí, el guatemalteco Manuel Fajardo limpiaba su vivienda, que sorprendentemente se libró de las llamas. Las tres casas contiguas a la suya quedaron incluso peor que la propiedad de Brix. "Es un milagro de Dios. Solo el techo se dañó un poco, pero nada más. Es increíble", expresó sosteniendo la manguera con la que regaba la banqueta frente a su hogar.

Fajardo, de 54 años, cuenta que el martes por la madrugada salió corriendo a la calle para tocar las puertas de sus vecinos y salvarlos del incendio. “Ya estaba muy feo”, relató este inmigrante, quien sigue preocupado de que el viento avive las llamas en el cerro que está detrás de su vivienda.

Esta Navidad no podrá celebrarla plenamente, pensando en la tragedia que atraviesan sus vecinos, dice él. "Es lastimoso, es algo que uno no se espera, menos en estas fechas", lamenta.

En fotos: Los rastros de la devastación que dejan los incendios en el sur de California

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