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Inmigrantes indocumentados

Con artesanías hechas con bolsas de Doritos ocupan su tiempo los detenidos en cárceles de 'La Migra'

El ocio de quienes esperan la deportación se transforma en dibujos, poesía, manualidades y labores de voluntariado en los centros de ICE en el sur de California.
22 Nov 2016 – 6:48 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- Cuentan que un día en una celda de la cárcel Theo Lacy, localizada a cinco millas del parque Disneyland y que es considerada la peor para inmigrantes en California, un hombre resignado por su inminente deportación empezó a manipular la basura del penal.

Con la paciencia de un relojero, el detenido fue formando tiras con envolturas de papas fritas y las entrelazó siguiendo lo que le dictaba la imaginación. Acordándose del pueblo al que sería expulsado, elaboró una réplica en miniatura de una silla para montar caballos.


Ocio convertido en arte en cárceles de ICE

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Para completar su creación, el hombre la sujetó de la parte posterior con una soga que hizo tejiendo los hilos de las bolsas para desperdicios de dicho centro.

Sus compañeros de celda se sorprendieron por su habilidad y le pidieron que hiciera más monturas. Dicen que en un momento hubo tantos encargos, sobre todo de quienes iban de salida y querían llevarse un recuerdo de la cárcel, que el migrante decidió compartir su método para lograr tan peculiar diseño.

No se sabe qué hay de cierto en esta historia sobre la montura, pero a la fecha es una de las manualidades que más elaboran los casi 1,000 inmigrantes varones detenidos en Theo Lacy. Es una forma de pasar los ratos libres a la espera de su liberación o el retorno a sus comunidades de origen.

“Esto es lo que hacen con las bolsas de Doritos”, dijo mostrando la pequeña montura Carlos Hidalgo, quien en 2015 estuvo detenido en esa penitenciaría, que es vigilada por el Sheriff del condado de Orange. “La cuerda la hacen de las bolsas de basura”, agregó el salvadoreño.

Ocio transformado en arte

Televisiones, bibliotecas, salas de cómputo, patios para actividades recreativas, así como canchas de baloncesto y futbol, son algunas de las opciones de entretenimiento que ofrecen los centros de la Oficina de Inmigración y Control Fronterizo (ICE) en el sur de California.

En la unidad para mujeres en la cárcel de Adelanto, en el condado de San Bernardino, se imparten clases de zumba, la popular rutina de aeróbicos que incluye bailes latinoamericanos, desde hace unos días.

Pero los indocumentados han buscado otras actividades de ocio, como la pintura y la poesía.

La más reciente exhibición del artista venezolano José Álvarez (D.O.P.A.) surgió precisamente de la idea de dibujar a 30 de sus compañeros detenidos en una cárcel para inmigrantes en el estado de Florida. Su obra tiene la finalidad de borrar el anonimato de quienes -como él- han estado tras las rejas de ICE.

Entre los muros de la infame cárcel de Theo Lacy, señalada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) como un sitio donde los inmigrantes han sido golpeados, humillados y castigados sin sentido, también se ha elaborado poesía, otra expresión artística que libera a los detenidos.

“Tengamos fe que Él (Dios) ablandará el corazón de todos los que nos quieren hacer mal”, escribió un inmigrante en un poema en prosa que tituló “Migrante”.

Voluntarios por un dólar

Sin mucho qué hacer, los migrantes también eligen participar en un programa de voluntariado en los centros de ICE que les recompensa con un estipendio de un dólar cada día por asear baños, limpiar mesas, barrer dormitorios y pasillos, así como por trabajar en la lavandería.

“Aquí limpian, barren, levantan hojas (de los árboles), limpian el patio, sirven la comida, cambian las sábanas, pueden hacer lo que sea pero no es todo el día”, explicó Jorge Field, director asistente de la oficina de ICE en Los Ángeles, durante una reciente visita que hizo Univision Noticias a Theo Lacy.

“Todo eso les ayuda a pasar el día”, comentó Field, enfatizando que dicha labor es voluntaria.

“Si ellos no hicieran nada la instalación funciona porque alguien más lo haría. Este trabajo es por el beneficio de que no estén acostados o sentados todo el día”, añadió el funcionario.

Durante los meses que permaneció en Theo Lacy, Hidalgo aprendió a elaborar carteras con bolsas de Fritos, otro diseño popular allí. Ese modelo incluye divisiones para billetes y compartimentos para identificaciones, tarjetas de crédito o monedas. Nunca ha usado esa billetera. La conserva como un recuerdo de su difícil paso por esa cárcel.

“Era uno de los pasatiempos”, relató el centroamericano.

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