“Me quedé sin dientes y sin el futuro que esperaba”: le pagó $24,400 a Alexandra Lozano

Mairbel Méndez asegura que destinó sus ahorros y parte de sus ingresos a pagar los servicios migratorios que esperaba recibir de Alexandra Lozano. Hoy afirma que dejó de atenderse los dientes, acumuló dificultades económicas y nunca obtuvo respuesta clara sobre su caso ni el reembolso que, según dice, le prometieron.

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Los Ángeles, CA.- Maribel Méndez, es una de las 50 personas que se presentó frente a la oficina de la exabogada Alexandra Lozano en Los Ángeles, para denunciar supuestas irregularidades en el proceso que contrató con la autodenominada "abogada de los milagros".

Una demanda federal introducida en el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito Oeste de Washington acusa formalmente a la exabogada Alexandra Lozano y a su firma de operar "bajo prácticas negligentes y fraudulentas".

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Lozano prometía tramitar procesos migratorios que ayudarían a obtener un estatus legal en EE.UU., a través de solicitudes de visas WAVA y T.

Maribel Méndez, costurera, asegura haber acudido a una de las oficinas de Lozano, por esa promesa de "un milagro" y con el que Méndez confiesa vio "una oportunidad para construir un futuro mejor".

Dejó de pagar sus dientes para pagar a la abogada

Me quedé sin dientes. Pero dije: no, mija, prefiero un futuro mejor. Y aquí estoy, sin dientes y sin el futuro que estaba esperando”, relató Méndez, quien asegura haber pagado $24,400 para los servicios de tramitar un proceso legal que la llevaría a tener estatus en Estados Unidos.

Su historia se suma a los testimonios de personas que aseguran haber pagado miles de dólares por servicios migratorios asociados con la práctica de Lozano y que ahora cuestionan qué ocurrió con sus casos y con el dinero que entregaron.

" Yo tenía unos ahorritos y estaba para ponerme mis dientes. Pues como la abogada hablaba bonito, le dije a mi esposo: vamos a ver a esa abogada, pues dicen que hace milagros”, contó.

Según su relato, acudió a una oficina y habló con personal que trabajaba para la firma.

Dejé de pagar mi carro por la abogada. Yo siempre he trabajado en la costura y es mal pagado. Mis dedos están torcidos”, dijo.

El mensaje que cambió todo

Méndez asegura que, después de acudir a la oficina para saber cómo iba su proceso, la comunicación con el equipo comenzó a desaparecer.

Según su testimonio, cuando regresó al lugar este año, ya no encontró al personal que esperaba: "yo vine aquí y no había gente. Solo vi un morro -un joven-”.

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Posteriormente, asegura que recibió un mensaje en el que le informaban que la abogada ya no iba a continuar con el servicio.

A las tres semanas nos mandaron un mensaje que la abogada no iba a funcionar, que después se comunicaba y a la fecha nada”, dijo.

Según cuenta, recibió la promesa de que le devolverían una cantidad que le correspondía.

Yo estuve haciendo llamadas y le contestaron a él -señalando a su esposo - y que le iban a devolver lo conveniente, y hasta la fecha nada”, aseguró.

Demanda federal

El testimonio de Méndez ocurre en medio de una demanda federal presentada contra Alexandra Lozano y empresas relacionadas con su práctica legal, por 34 personas presentada en un tribunal de Washington.

De acuerdo con la información proporcionada por los representantes legales del caso, para agosto de 2026 el número de personas que se han comunicado con ellos para decir que también han sido afectados, supera los 5,000 casos.

Entre los señalamientos se encuentran alegaciones de que se habrían presentado determinadas solicitudes migratorias sin el consentimiento o conocimiento adecuado de algunos clientes.

También hay acusaciones relacionadas con el uso de firmas en documentos que, según los demandantes, algunas personas no habrían leído o autorizado.

De acuerdo a la Barra de Abogados de Washington, Lozano tenía más de 35,000 clientes. Y tras 25 denuncias documentados, ella fue convocada a una sesión disciplinaria, en la que renunció a su licencia para ejercer el derecho.

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“No le deseo nada malo”

A pesar de lo que describe como una experiencia devastadora, Méndez asegura que no desea que Lozano sufra ningún daño: “ Si esa señora se está viendo, que Dios me la bendiga. No le deseo nada malo”, dijo.

Que si tiene corazón, vea lo que hemos sufrido nosotros. Que hemos dejado de comer y comprarnos cosas más por los papeles”, afirmó.

Nota del editor: El caso continúa en proceso y las acusaciones no constituyen una sentencia ni una determinación de responsabilidad. Las personas y entidades señaladas tienen derecho a responder a los reclamos y a presentar sus propias pruebas y argumentos ante el tribunal.

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