Inmigrantes indocumentados

Agentes de ICE golpearon a un indocumentado porque no quiso delatar a otros, según una queja

De acuerdo con una queja interpuesta a nombre del mexicano Carlos Rueda, agentes migratorios lo habrían forzado de distintas maneras, incluso advirtiéndole que lo deportarían a él y a su familia, para que diera nombres y domicilios de inmigrantes sin papeles condenados por manejar borrachos o que hubiesen cometido otros delitos.
28 Sep 2018 – 9:02 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Agentes migratorios detuvieron al mexicano Carlos Rueda cuando se dirigía a su trabajo en construcción en la ciudad de Sacramento, California, el 3 de marzo de 2017. Solo pasó un día bajo custodia federal, pero durante los siguientes meses fue interrogado varias veces por oficiales, quienes le exigían que delatara a indocumentados con problemas legales (como manejar ebrios).

Rueda alega que usaron varios métodos para presionarlo: lo amenazaron con expulsarlo del país, le advirtieron que arrestarían a su esposa (entonces embarazada de su tercer hijo) y finalmente cuatro oficiales lo golpearon en el edificio federal en el centro de Sacramento y por la fuerza intentaron poner sus huellas digitales en un documento en el que aceptaba su deportación.

Estos detalles son parte de un reclamo judicial federal, el paso previo para interponer una demanda, que Rueda y su abogado sometieron este miércoles contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La queja que pide una indemnización de 750,000 dólares y asegura que durante siete meses fue amenazado para que fuera un informante de la agencia.

Este mexicano de 28 años, quien vive ilegalmente en EEUU desde 2014, asegura que jamás compartió información sobre otros indocumentados y que por ello se disgustaron los agentes que lo agredieron el otoño pasado. Estos le pedían –según afirmó en una entrevista con Univision 19– "que si les entregaba tres nombres de personas que yo conociera que manejaran tomados".

Cada visita a las oficinas de ICE, una exigencia que se estableció para liberarlo, fue un martirio, recuerda este migrante: "Me despedía de mi familia y me encomendaba a la voluntad de Dios".

Las agresiones físicas de las que acusan a ICE

El 26 de septiembre de 2017, tres agentes frustrados porque no les entregaba la información de ningún indocumentado trataron de obligarlo a firmar una orden que habría significado su deportación, en el que renunciaba a su derecho a una audiencia con un juez de inmigración, cita la queja judicial.

Uno de los oficiales le dijo que "no tenía otra opción", pero Rueda se negó a poner su rúbrica en un documento en inglés sin la presencia de su abogado. Entonces, dos agentes sujetaron sus brazos y se los retorcieron hacia atrás, y otro azotó su cabeza contra un escritorio, de acuerdo con la denuncia.

Estando sometido, un cuarto oficial intentó poner un dedo del migrante sobre una almohadilla con tinta para avalar su deportación. Este hombre se resistió: gritó y lloró tan fuerte que, según su testimonio, otros detenidos lo escucharon y pidieron a los agentes federales que se detuvieran.

Antes de irse, un agente le advirtió que detendrían a su esposa Heidi, quien estaba embarazada, y a sus dos hijos. Cuando Rueda le avisó a su pareja sobre la intención de ICE de ir a su casa, su familia se mudó a la vivienda de unos parientes. Heidi también dejó de llevar a los niños a la escuela y no acudió a sus citas prenatales, según la denuncia.

Al día siguiente, el 27 de septiembre de 2017, el mexicano regresó al edificio federal de Sacramento y –según su relato– fue agredido otra vez por agentes, incluidos algunos que ya lo habían atacado. Ya que este tampoco quiso firmar su expulsión, uno de los oficiales impactó otra vez su cabeza contra una mesa.

A pesar de la presión y los golpes, el migrante asegura: "yo nunca entregué a nadie".

"Tuvo que elegir entre su familia y otros"

Su abogado, Luis Ángel Reyes Savalza, afirmó que su cliente no tiene antecedentes penales ni estaba bajo la lupa de ICE por ninguna acusación criminal.

"Carlos estuvo en una situación imposible donde tuvo que elegir entre él y su familia, y otros inmigrantes", señaló Reyes Savalza. "(Pero) Carlos se mantuvo firme por su comunidad migrante y se negó a inventar historias para beneficiarse a sí mismo", agregó.

Reyes Savalza reclamó que su cliente pasó tres semanas sin recibir los analgésicos que le recetó un doctor por los golpes recibidos, que lo dejaron con dolor e hinchazón en el hombro y el cuello.

"Migración le negó el tratamiento médico por casi un mes (…) Y le negaron el derecho de hablar con un abogado y lo forzaron a firmar una orden de deportación", lamentó el abogado. "Todo esto me hace cuestionar los métodos de investigación que están siendo utilizados por ICE en un momento en que la administración de Trump está lanzando una red tan amplia".

La respuesta de ICE

Sarah Rodríguez, vocera de ICE, dijo en un breve correo electrónico enviado a Univision Noticias que la dependencia "no comenta sobre litigaciones pendientes", aunque la dependencia mencionó en un comunicado dirigido a Univision 19 que no tiene un programa de informantes y que cuando considera apropiado utiliza alguna información como parte de una investigación en curso.

Además, la agencia migratoria señaló que toma con seriedad las acusaciones de abuso y mala conducta contra sus empleados y aseguró que las refiere a su Oficina de Responsabilidades Profesionales.

El activista Carlos Montes-Ponce, quien el miércoles acompañó a este mexicano a interponer la queja contra ICE y el DHS, cuestionó las prácticas de los funcionarios migratorios.

"Hace un año él estuvo aquí (en el edificio federal de Sacramento) y fue atacado físicamente. Debido a la falta de rendición de cuentas de ICE, ellos intentaron forzar a Carlos a que se convirtiera en un informante y que les diera nombres de otras personas que sabía que eran indocumentados", indicó.

ICE tiene un plazo de seis meses para responder a esta queja judicial, de lo contrario da pie a que se interponga la demanda.

Ahora este mexicano está solicitando asilo al gobierno estadounidense.

Aunque Rueda asistió acompañado de su defensor legal y algunos líderes comunitarios al inmueble donde presuntamente lo golpearon dos veces agentes de ICE, confesó que sigue afectado emocionalmente. "Me da miedo, me siento nervioso al estar aquí", expresó.


En fotos: el paso a paso de una detención de ICE en el estado con más indocumentados de EEUU

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