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Pasando días y noches en una carpa esperando por noticias. Aquí les presento a continuación su historia.
Hay tragedias que pueden contarse con cifras y otras que solo pueden entenderse mirando el rostro de quien espera. Han pasado más de 72 horas desde que el terremoto cambió para siempre.
Este lugar donde antes se levantaba un edificio de 16 pisos, hoy solo queda una montaña de concreto y acero, pero para una familia debajo de esos escombros no hay únicamente un edificio. Está chantal.
Háblame de chantal. Chanti es una niña hermosa.
Yo creo que toda mamá dice que su niña es hermosa. Pero realmente mi niña es una niña hermosa.
Yo vi la foto y es preciosa. Muy carismática y extremadamente amorosa.
Hace apenas 15 días, chantal llegó aquí llena de ilusiones. Tiene 18 años y había dejado su hogar para comenzar una nueva etapa estudiando la carrera de derecho.
La acompañamos mi. Hija, yo, mi esposo, los tíos, todos los que estamos involucrados en relacionados con la educación y la vida de nuestra nieta.
Ese día, pues traíamos todas las cosas que ella había querido que compraran. Emocionada con sus baño, colocarle su su hornito porque le gusta hornear pasteles.
Nadie imaginó que ese adiós tendría un peso completamente distinto. Apenas dos semanas después.
El día del temblor era día feriado. No tuvo clases.
Ella me avisó. Cuando se levantó me mandó un mensajito mami, ya me desperté.
Todo bien. Voy a comprar unas cosas.
De hecho, aquí en el centro plaza este centro plaza es un supermercado. Esta es la lista de las cosas que voy a comprar.
Mándame dinero. Lo habitual del día a día.
Y luego sobre las cinco y tres ya me dijo estoy en casa y me mandó una fotico que ya había llegado y 40 minutos, una hora después fue el terremoto. O sea, tengo la seguridad que estaba allí.
Cuando te enteras que el edificio había colapsado, eh? Bueno, yo en mi hogar eso se sintió en toda venezuela una vez que tiembla, que fue bastante fuerte.
Yo comienzo a comunicarme con ella, por supuesto, y no logro contactarla. O sea, la primera llamada repicó repicó y luego cayó y luego no entraba nada.
Ni whatsapp, ni llamadas, ni mensajes de texto, nada. Cuál fue tu reacción al ver el edificio?
Yo siento que morí. Morí.
O sea, literalmente mi corazón paralizó. Desde entonces, esta familia no se ha movido de aquí, porque mientras no exista una certeza, la esperanza sigue teniendo un lugar con la fe.
La fe y. Orando al creador, al que hizo esto.
El cielo y los cielos y la tierra. Que le den un mucha sabiduría a esos hombres que están allí, a cada uno de ellos, porque uno sufre por la angustia de tiempo de nosotros, de uno, del ser amado.
Pero también hay que entender que ellos arduamente metido toda una noche, esos topos allí trabajando como si fuesen su familia, también pidiendo fe para ellos, fuerza, fortaleza. Aquí nadie quiere renunciar a la esperanza, porque detrás de cada operativo saben que nunca buscan únicamente personas.
Buscan historias,