Un operativo de ICE de nueve horas en
South Burlington derivó en una
batalla campal entre civiles y autoridades. Los agentes federales utilizaron granadas aturdidoras y gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes que
intentaban impedir el arresto de un
hombre refugiado en una vivienda. El conflicto escaló tras la
llegada de la orden judicial, marcando el primer choque violento de este tipo en el estado y
dejando múltiples civiles derribados durante la detención.