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Interés Humano

“Quiero que la gente me mire y sepa que una tragedia no es el fin”: sobreviviente de choque aéreo cautiva con su voz a EEUU

El nombre de Kechi Okwuchi resonó en los medios en 2005 por ser una de dos sobrevivientes de un accidente aéreo en el que murieron 107 personas. Casi 12 años después, la joven vuelve a acaparar titulares, pero ahora por su voz en un en un famoso concurso de talentos en EEUU.
4 Jul 2017 – 11:54 AM EDT

HOUSTON, Texas. – Kechi Okwuchi salió un poco nerviosa al escenario de America's Got Talent, un famoso programa de concurso de la televisión de Estados Unidos donde compiten personas con talentos especiales.

Se paró en frente de las cámaras, los jueces y una concurrida audiencia que la miraba con sorpresa. La chica tiene cicatrices de quemaduras severas en su rostro y en su cuerpo, pero no las oculta. “Quiero compartir mi voz con este programa”, respondió cuando le preguntaron por qué estaba allí.

Kechi es originaria de Nigeria, pero desde el 2007 vive con su familia en una ciudad cercana a Houston, Texas. Salió de su país en busca de un tratamiento reconstructivo, tras haber sufrido quemaduras severas en 65% de su cuerpo en un accidente aéreo en diciembre de 2005.

La joven fue una de dos sobrevivientes del accidente que ocurrió cerca de la ciudad de Port Harcourt, en el sur de Nigeria, en el que 107 personas perdieron la vida.

Antes de comenzar su presentación en el concurso dijo a los jueces, quienes la miraban un tanto incrédulos, que la música había sido parte de su vida desde que era niña, pero que durante su convalecencia en un hospital de Johannesburg, en África del Sur y también durante todo el tiempo de su recuperación en EEUU, se había convertido en una forma de escape.

En medio de aplausos y ovaciones, Kechi inició su presentación. Interpretó la canción “Thinking Out Loud’, del cantante Ed Cheeran y logró ganarse al público y a los jueves y avanzar a la siguiente ronda, una hazaña que pocos logran.

Desde Texas, un grupo muy especial de personas se juntaron para verla en televisión. Se trataba de niños que reciben tratamiento por quemaduras en el hospital Shriners de la isla de Galveston, el mismo lugar donde Kechi fue tratada durante 5 años.

“Niños y familias de nuestro hospital en Galveston se reunieron para ver el concurso esta noche y apoyar a Kechi Okwuchi. Los cuatro jueces votaron “si” a favor de ella. Te felicitamos Kechi”, se lee en un post de Facebook del Shriners.


Los pacientes, el personal médico y los empleados del Shriners conocen de cerca el talento de Kechi. Fueron la primera audiencia ante la que ella cantó en EEUU.

“Cuando llegué al hospital, ellos tenían un departamento de música para hacer terapias y yo estaba ansiosa de participar… después de las terapias físicas, acostumbraba ir al cuarto de música para tocar con la banda y cantar, eso era una actividad a la que siempre quería ir”, dijo la joven durante una entrevista con Univisión noticias desde su casa en Pearland, Texas.

Después de algún tiempo, el personal del Shriners decidió que Kechi podía dar un concierto junto con la banda del hospital para los niños que estaban allí. “Esa fue la primera vez que canté en frente de un público y fue muy divertido”, dijo.

Esa presentación le abrió las puertas para que la invitaran a cantar en otros eventos de organizaciones sin ánimo de lucro. Siempre aceptaba porque disfrutaba hacerlo, pero nunca pensó que su voz podría llevarla a una competencia de canto.

Para Kechi no hubo una transición clara entre ser solo una chica que disfrutaba de escuchar música y cantar canciones a participar en un concurso nacional.

Lo más cercano a una competencia en la que haya participado fue un evento que organiza cada año la Universidad Saint Thomas, de donde se graduó en Houston. Se inscribió, pero en un comienzo no logró quedar entre los finalistas. Escogieron a ocho participantes y ella quedó en el puesto nueve. Sin embargo, días después uno de los elegidos se retiró y ese lugar se lo otorgaron a ella. Al final, terminó siendo la vencedora del certamen.

De la tragedia al canto

La música fue una parte importante en la vida de Kechi desde que estaba muy chica, pero nunca contempló ser cantante. Sabía que tenía buena voz, pero cantaba solo por diversión y nunca tuvo ningún tipo de entrenamiento técnico.

Ese gusto por la música la acompañó hasta su adolescencia, pero nunca consideró hacer de la música una profesión. Tampoco perteneció a ningún coro o grupo musical durante la época de la preparatoria porque las obligaciones académicas eran muy demandantes.

Kechi estudiaba en un internado, lejos de casa, pero cada tres meses tomaba un vuelo para reunirse con su familia. Nunca hubo contratiempos, hasta ese fatídico día en que se dirigía a casa para pasar las festividades navideñas.

Abordó un vuelo de la aerolínea Sosoliso desde la ciudad de Abuja, donde quedaba el internado, hacia Port Harcourt, lugar donde vivía su familia. El trayecto por lo general no dura más de hora y media. Todo transcurría tranquilo hasta que el piloto anunció que estaban próximos a aterrizar.

Faltaban alrededor de 20 minutos para el aterrizaje y en el descenso empezaron a sentirse turbulencias, cada vez más frecuentes y más fuertes, según recuerda Kechi. “La gente empezó a hablar y a preguntarse qué estaba ocurriendo. De repente una mujer en la parte trasera del avión gritó ¿Este avión si va a aterrizar?, a partir de entonces todo fue caos”, dijo Kechi.

Ella permanecía sentada, aterrada con lo que estaba sucediendo, no podía creer que estaba en esa situación tipo película. Se agarró de la mano con una amiga suya y se miraron a los ojos, no sabían qué hacer. Cree haber dicho que debían orar.

“La última cosa que recuerdo es un ruido muy raro, como cuando el metal rosa el suelo y luego creo que perdí el sentido porque lo siguiente que recuerdo es estar abriendo mis ojos en un hospital de África del Sur, cinco semanas después”, dijo.

Kechi estuvo varias semanas en coma, pero cuando despertó estaba consciente de lo que había ocurrido. Su madre estuvo con ella desde el momento en que llegó al hospital y la acompañaba a diario. “Podía escuchar la voz de mi mamá que me repetía que había estado en una accidente de avión, pero que todo iba a estar bien. Que tenía que ser fuerte, que Dios estaba conmigo y que podría superarlo”.

La madre de la joven además trajo un reproductor de CD’s al hospital y le ponía música a diario, de sus artistas preferidos.

“Cuando abrí los ojos por primera vez en el hospital, sabía las letras de canciones que nunca antes había escuchado”, dijo.

Desde entonces, la música la acompañó durante todo el tipo de su recuperación en el hospital de Johannesburgo, en África del Sur, y también desde que llegó al Shriners en Texas.

“La primera vez que pude volver a hablar, comencé a cantar tan pronto como pude y me di cuenta que mi voz sonaba un poco diferente, un poco mejor y eso me hizo alegrar”.

Kechi continuó alimentando su gusto por el canto durante su recuperación en el hospital Shriners y de esa pasión surgió la oportunidad de dar su primer concierto a los niños de la misma institución, luego participar y ganar un concurso universitario y finalmente estar en las audiciones y clasificar a la siguiente ronda de America's Got Talent , uno de los programas de talentos más conocido en EEUU.

“Este es un camino que nunca planeé tomar y ahora que está ocurriendo me hace soñar con la posibilidad de hacer música… esperemos a ver hasta dónde llega todo esto, voy a dar lo mejor de mí sin importar cuál sea el resultado”, dijo Kechi sobre el concurso.

El reto de la recuperación

Kechi pasó siete meses en el hospital de Johannesburgo, cuatro de los cuales fueron en la unidad de cuidados intensivo. “Fue la época más difícil e insoportable de mi vida, algo con lo que nunca pensé que tuviera que lidiar”, dijo.

En esos momentos pensaba que la razón por la cual se sentía fuerte para continuar con su lucha era el deseo de ver a su madre cada siguiente día. “Sabía que si yo no hacía mi mejor esfuerzo, si no era fuerte emocional y mentalmente, si no ponía toda mi voluntad para sobrevivir, ella iba a estar muy triste… entonces eso me animaba cada día”.

Kechi es una mujer de mucha fe. Asegura que nunca tuvo pensamientos negativos ni si deprimió o pensó en dejar de luchar para salir adelante. “Desde que abrí mis ojos supe que si estaba viva me iba a mantener con vida porque no iba a desperdiciar toda la ayuda y el apoyo que había recibido… no podía renunciar”.

Para esta joven sobreviviente, una tragedia no puede impedir que una persona logre sobreponerse y alcance sus sueños. “Quiero que me miren y sepan que cuando pasa una tragedia, no es el fin”.

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