Un grupo restaurantero con sede fuera de Minnesota decidió aplicar al Capítulo 11 de la ley de quiebras en Estados Unidos, lo que derivó en el cierre de uno de sus dos establecimientos ubicados en el centro de Minneapolis.
El restaurante 801 Chophouse se declara en bancarrota en EEUU y cierra local en Minneapolis tras meses de operación
801 Restaurant Group suspendió operaciones de su local "801 on Nicollet", establecimiento había sido relanzado en noviembre de 2025, por lo que su clausura ocurrió menos de seis meses después de su reapertura
Se trata de 801 Restaurant Group, que recientemente suspendió operaciones de su local "801 on Nicollet", situado en la planta baja del U.S. Bancorp Center. En los accesos del restaurante se colocaron avisos que atribuyen el cierre a "circunstancias atenuantes".
El establecimiento había sido relanzado en noviembre de 2025, por lo que su clausura ocurrió menos de seis meses después de su reapertura, evidenciando las dificultades financieras que enfrenta la compañía.
Pese al proceso de bancarrota, el grupo prevé mantener en operación su otro restaurante en la zona, "801 Chophouse", ubicado en Nicollet Mall, mientras avanza en su reestructura financiera.
Reestructura bajo Capítulo 11 y antecedentes del local
La solicitud de protección bajo el Capítulo 11 permite a las empresas en Estados Unidos reorganizar sus deudas mientras continúan operando, en lugar de liquidarse de inmediato. Este mecanismo es común en sectores con alta presión de costos, como el restaurantero.
Antes de su última reconversión, el mismo espacio donde operaba "801 on Nicollet" albergó otro concepto del grupo, "801 Fish", que abrió a finales de 2023 y cerró a mediados de 2025, lo que refleja una alta rotación de negocios en esa ubicación.
El inmueble también fue ocupado durante años por la cadena McCormick & Schmick's, que abandonó el sitio durante la pandemia de Covid-19, emergencia sanitaria que impactó fuertemente la actividad económica del centro de la ciudad.
La salida de miles de trabajadores de oficinas y la reducción del flujo diario en zonas corporativas han debilitado el ecosistema comercial de Minneapolis, afectando especialmente a restaurantes que dependen del consumo presencial.






