Inmigrantes indocumentados

Estos padres hispanos buscaban ayuda médica para su bebé y ahora van a ser deportados

Oscar Sánchez y su esposa, Irma Quiñonez, no tienen claro por qué la Patrulla Fronteriza llegó al hospital a donde habían llevado a su hijo. Los agentes los abordaron, les preguntaron por su estado migratorio y, aunque les permitieron finalizar el procedimiento médico, luego los reseñaron y están en trámites de deportación.
23 Sep 2017 – 1:07 AM EDT

HOUSTON, Texas. – Lo que empezó como una visita a la sala de urgencias de un hospital en el sur de Texas, terminó convirtiéndose en un proceso de deportación para una pareja de hispanos que vive en Estados Unidos, sin documentos, hace más de una década.

En mayo pasado, Oscar Sánchez y su esposa, Irma Quiñones, llevaron a su hijo Isaac, de 2 meses, a una consulta de urgencia al hospital Valley Baptist de Harlingen, un pueblo fronterizo de Texas. Los padres estaban preocupados porque el bebé había tenido vómito y no había podido dormir bien durante varios días, según un reporte de la organización Mennonite Central Committee (MCC).


Los médicos les dijeron que el pequeño tenía un problema digestivo y que necesitaba cirugía, pero que el hospital no tenía la capacidad para realizar el procedimiento. Tendría que ser trasladado en ambulancia al hospital infantil Driscoll, en Corpus Christi.

El anuncio de los doctores les causó mucha preocupación a Oscar y a su esposa, porque sabían que para ir a ese hospital debían viajar por una vía con un puesto de control de inmigración. Al parecer, según detalla el mismo reporte de MCC, le comentaron a alguien del personal médico que ellos no podrían conducir hasta Corpus Christi porque temían ser detenidos por autoridades migratorias.

Justo después de haber hecho ese comentario, y mientras analizaban las opciones que tenían, dos agentes de la Patrulla Fronteriza llegaron al hospital en Harlingen, los abordaron y les preguntaron por su estado migratorio. Al enterarse de que eran indocumentados, los agentes les informaron que tendrían que tenían que procesarlos. Los esposos pidieron que los dejaran ir con su hijo enfermo al hospital en Corpus Christi.

“Estábamos confundidos, preocupados y asustados… no entendíamos qué iba a pasarnos, si nos dejarían regresar para ver a nuestro bebé y si podríamos volver a casa con nuestras hijas”, dijo Irma, según cita MCC. La pareja tiene cuatro hijos en total, todos ciudadanos estadounidenses.


No está claro quién contactó a los agentes fronterizos, pero ellos se enteraron de la situación, se presentaron en el hospital y procedieron a interrogar a Irma y a Oscar, según Lisa Koop, una abogada de National Immigrant Justice Center (NIJC), quien tomó el caso de la pareja.

“La familia no sabe qué llevó a la Patrulla Fronteriza a venir al hospital, pero creo que es muy posible que alguien, con buenas intenciones, estaba tratando de ayudarles a conseguir una exención humanitaria o algún tipo de permiso para viajar, sin darse cuenta de que esa acción los conduciría a un proceso de deportación”, dijo Koop a Univision Noticias.

La abogada aclaró que esto no quiere decir, necesariamente, que alguien en el hospital trató de perjudicarlos, pero que la Patrulla Fronteriza en vez de optar por proveerles asistencia humanitaria, decidió ponerlos en un proceso de deportación. “No hay nada que legalmente los obligue a poner a cada inmigrante que se encuentran en proceso de deportación, ellos tienen discreción procesal, pero decidieron no hacer uso de eso”, explicó Koop.

Las autoridades de protección fronteriza tienen un punto de vista diferente de la situación. En una declaración enviada a Univisión, Manuel Padilla Jr., jefe de la Patrulla Fronteriza, dijo que sus agentes hicieron todo lo que estaba en su mano para asistir a la familia, incluyendo escoltar, sin obstáculos, la ambulancia a través del puesto de control. “Como lo exige la ley, los agentes permanecieron con la familia, pero pospusieron el procesamiento hasta después de la cirugía del niño”, aclaró.

Padilla sostiene que los agentes se presentaron en el hospital de Harlingen porque el mismo hospital les notificó que había un niño que necesitaba atención médica urgente en Corpus Christi pero que sus padres eran indocumentados y necesitaban pasar por el puesto de control de inmigración (en Sarita, Texas). “Estamos felices de haber podido ayudar, siempre está primero la vida de un ser humano y la seguridad. Tenemos un trabajo que hacer, pero lo hacemos de la manera más compasiva posible”, dijo.

El padre del menor dijo en una entrevista con NPR News que los agentes lo seguían a todas partes dentro del hospital, incluso cuando iba al baño y a la cafetería. La Patrulla Fronteriza admitió, en una declaración a la misma cadena, que tienen que vigilar a los individuos que están bajo custodia en todo momento y que con esta familia trataron de hacerlo de la manera menos restrictiva posible mientras estaban en el hospital.

“No hay ninguna razón por la cual las autoridades de protección fronteriza pudieron haberse sentido obligados a seguirlos al hospital… hay un memo sobre ‘zonas seguras’ ( sensitive locations) y leyes que todos hemos estado reconociendo por años que indican que ellos no adelantan operaciones en hospitales”, dijo Koop.

Al día siguiente de haber llegado al hospital en Corpus Christi, antes de la cirugía del pequeño Isaac, la Patrulla fronteriza trasladó a su estación a Irma y Oscar, por separado, para procesarlos y ponerlos en trámites de deportación, de acuerdo con la abogada Koop. A ambos se les permitió regresar para estar al lado de su hijo durante el procedimiento.

Apoyo para la familia

La organización MCC explicó en un reporte publicado en su sitio de internet, que se involucró en el caso de Irma y Oscar porque cuando ellos iban en la ambulancia rumbo a Corpus Christi, escoltada por agentes de la patrulla fronteriza, llamaron a un amigo. Ese amigo consultó con Ana Hinojosa, una coordinadora de inmigración de MCC en Brownsville, para saber si había algo que se pudiera hacer para intervenir.

Desde entonces, Hinojosa puso en contacto a la pareja con la abogada Lisa Koop, de NIJC.

Hasta ahora Irma y Oscar solo han comparecido una vez ante un juez de inmigración para una audiencia sobre su situación ( status hearing) y deberán presentarse de nuevo para audiencias individuales en diciembre. La abogada pedirá que se les permita permanecer con sus hijos en Estados Unidos.

“Estamos indignados por la manera como la familia fue puesta en proceso de deportación y estamos comprometidos a asegurar que ellos tengan la defensa más fuerte posible para que no sean sacados del país”, dijo Koop, según cita el reporte publicado por MCC.

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