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Maltrato

El rancho de Texas donde los sueños de gimnastas se convertían en pesadillas

Gimnastas del equipo de Estados Unidos aseguran haber sufrido abusos emocionales y verbales en un centro de entrenamiento a las afueras de Houston. Se las obligaba a pasar hambre, a entrenar lesionadas y eran objeto de burlas por su peso o por la menstruación, según una investigación de AP.
25 Feb 2018 – 10:10 AM EST

En su testimonio en la corte, la exgimnasta estadounidense Mattie Larson contó que el doctor Larry Nassar, condenado a un máximo de 175 años en prisión por haber abusado sexualmente de más de 150 jóvenes atletas, le dio el alta médica para que entrenara en el complejo de Bela y Martha Karolyi, a las afueras de Houston, a pesar de que luego se descubrió que tenía un tobillo fracturado.

"Martha, ¿tenías a Larry en el lugar porque era un buen doctor? ¿O realmente lo dejaste porque nos permitía competir cuando estábamos lesionadas y estaba dispuesto a guardar tus secretos?", expresó Larson, una de 250 víctimas que relató su experiencia durante las audiencias en el juicio de Nassar.

Los cuestionamientos de Larson son destacados en un reporte de The Associated Press en el que exgimnastas del equipo de Estados Unidos y entrenadores describen una cultura opresiva, en la que las atletas eran expuestas a abusos verbales y emocionales, e incluso forzadas a entrenar mientras estaban lesionadas.


"Esta cultura era tácitamente aprobada por el cuerpo directivo de este deporte (USA Gymnastics) e institucionalizado por Bela y Martha Karolyi, la pareja que entrenó a las principales gimnastas de Estados Unidos por tres décadas", señala el informe.

Se desconoce hasta qué punto los Karolyis sabían del abuso sexual perpetrado por Nassar o si intentaron detenerlo, pero el ambiente tóxico que crearon contribuyó a que un depredador sexual como el doctor pudiera actuar sin freno, señalaron testigos y una demanda en contra de los Karolyis, el cuerpo de gimnastas y otros, indica la agencia.

"Era su pequeño títere", le dijo Jeanette Antolin, una exintegrante del equipo nacional al medio. "Dejaba que entrenáramos lesionadas. Ellos obtuvieron lo que querían. Él obtuvo lo que quería".

La agencia entrevistó a 13 exatletas y tres entrenadores para su reportaje. Ni USA Gymnastics ni los Karolyis aceptaron ser entrevistados para la investigación. El abogado de la pareja negó que hayan maltratado a gimnastas.

De acuerdo con las fuentes consultadas por la agencia y la demanda, las jóvenes atletas eran "virtualmente llevadas a pasar hambre". También eran objeto de burlas por su peso o cuando les venía la menstruación, aunque las dietas estrictas y el entrenamiento extremo llevó a que muchas tardarán en desarrollarse.

La AP describe a estas deportistas como "las otras víctimas del cuerpo de gimnastas de Estados Unidos".

Los Karolyis, quienes desertaron de Rumania en 1981, ayudaron al cuerpo de gimnastas de Estados Unidos a ganar 41 medallas olímpicas, incluyendo 13 de oro durante tres décadas en las que entrenaron a cientos en su complejo en Hunstville, que fue un centro oficial de preparación.

La agencia señala que ya los métodos de entrenamiento extremos existían antes de los Karolyis, pero sus triunfos "validaron las actitudes despiadadas que promovieron el maltrato generalizado de atlétas estadounidenses en los más altos niveles de la gimnasia femenina".


A finales de enero, a raíz del juicio contra Nassar, el gobernador de Texas, Greg Abbott, le pidió a los Texas Rangers que investiguen los alegatos de agresión sexual en el Rancho Karloyi en el condado Walker.

"Esas atletas, al igual que los texanos, se merecen sabe que haremos todo lo posible para asegurarnos de que los alegatos sean investigados a profundidad y los responsables y quienes permitieron esas conductas inapropiadas sean llevados ante la justicia", indicó en un comunicado.

El rancho en New Waverly cerró a mediados de enero, cuando el cuerpo de gimnastas puso fin a su contrato con el centro en pleno juicio contra Nassar.

Las secuelas del maltrato sufrido persiguen a las atletas que acudieron al complejo cuando todavía eran unas niñas y hoy aseveran sufrir de ansiedad, desórdenes alimenticios y otras afecciones, señala la AP en su reporte.

Antolin acudió por primera vez a entrenar al rancho cuando tenía 14 años. "¡Estaba extremadamente emocionada! Me emocionaba ser parte de ese grupo exclusivo de chicas que iban a representar a nuestro país", le contó a The Dallas Morning News, que también destaca los alegatos de quienes sostienen que el centro cultivó un "ambiente perfecto para el abuso".

Antolin terminó temiendo sus visitas al complejo.

"Era como ir a prisión", le dijo al medio. "Manejabas a la cárcel. Se sentía así".

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