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Demandas

Demandan a distrito escolar en Texas y a tres de sus empleados por pintar con un Sharpie el cuero cabelludo de un alumno

La demanda civil alega que el asistente de director de una escuela secundaria del distrito de Pearland, la coordinadora de disciplina y una maestra (todos anglosajones) usaron un marcador “negro azabache” para colorear el cuero cabelludo de un alumno de séptimo grado, de raza negra, y para tratar de cubrir un diseño en el cabello del joven. “Se reían mientras pintaban el cuero cabelludo del estudiante de 13 años”, se lee en el documento.
19 Ago 2019 – 11:00 AM EDT

HOUSTON, Texas. – Tres funcionarios de una secundaria de Pearland, una ciudad al sureste de Houston, tendrán que responder por una supuesta acción disciplinaria que tomaron en contra de un estudiante negro de séptimo grado el pasado mes de abril, cuando intentaron cubrir con un marcador el diseño que el joven traía en su pelo porque supuestamente violaba el código de vestir del establecimiento.

La acción tomada por los empleados escolares no solo hizo que el diseño en el pelo del estudiante fuera más notorio, sino que le ocasionó burlas por parte de compañeros y gran malestar al joven, alega una demanda presentada contra el distrito escolar y los involucrados en el incidente: Tony Barcelona, asistente del director; Helen Day, coordinadora de disciplina y Jeanette Peterson, maestra.

Los padres del alumno de 13 años, quien asiste a la secundaria Berry Miler, del distrito escolar de Pearland, aseguran que tomaron la decisión de entablar la demanda después de haber intentado por otros medios que les dieran una respuesta a lo que le hicieron a su hijo. Sostienen que las autoridades escolares no respondieron a sus solicitudes.

El hecho ocurrió el 17 de abril de 2019, cuando el estudiante se presentó en la escuela con un corte de cabello que llamó la atención del asistente del director del plantel, de acuerdo con el documento de la demanda.

El alumno, identificado en el documento como J.T., se hizo un corte "desvanecido" con una línea de diseño, que es común entre la juventud afroestadounidense.

“El corte no representaba nada violento, relacionado con pandillas, obsceno, ofensivo o inapropiado de ninguna manera. J.T. (quien nunca había tenido ningún llamado disciplinario), no creía que su corte de pelo violara ninguna política escolar”, sostiene la demanda.

J.T. llegó al plantel y como de costumbre fue a desayunar a la cafetería cuando fue abordado por Tony Barcelona, quien le indicó que estaba violando el código de vestir del distrito y le pidió que fuera a su oficina.

Una vez allí, Barcelona le dijo que fuera donde la coordinadora de disciplina, la señora Day. Esta funcionaria le mostró el código de vestir a J.T. y le explicó que su corte de pelo violaba el reglamento. Mientras el alumno estaba reunido con Day, según la demanda, el asistente de director llegó al lugar y “amenazó” al muchacho con ponerlo en suspensión escolar interna indefinida (In-School Suspension) a no ser que aceptara pintarse el cuero cabelludo de inmediato.

La suspensión escolar interna, indica la demanda, requiere que un estudiante permanezca en una habitación durante la jornada escolar y no le permite ir a sus clases, lo que dificulta el éxito académico.

Al parecer, ni Barcelona ni Day le explicaron al joven que podía apelar la supuesta medida disciplinaria y tampoco le informaron que podía consultar el asunto con sus padres.

Como nunca había estado en problemas, J.T. no quería ser suspendido, meterse en líos con sus padres, tener una suspensión en su registro escolar o ser expulsado del equipo deportivo en el que estaba (track), bajo gran coacción, indicó que de las dos opciones que le estaban presentando para resolver el problema de inmediato escogía pintar su cuero cabelludo, se lee en la demanda civil.

La coordinadora de disciplina le pasó al alumno un marcador Sharpie color negro azabache (negro brillante) en frente de Barcelona.

El marcador no cubrió el diseño del corte de pelo, sino que lo hizo más visible y obvio para los que estaban presentes al comienzo del proceso.

La señora Day tomó el marcador y ella misma empezó a colorear el cuero cabelludo de J.T. sin que él la hubiera autorizado a hacerlo, lo que le pareció ofensivo, asegura el documento de la demanda.

Mientras la coordinadora de disciplina estaba pintando al joven, la maestra Jeanette Peterson entró al recinto y le pidieron ayuda para seguir con el proceso y ella lo hizo.

Los demandantes aseguran que los tres funcionarios se reían de lo que estaba ocurriendo y el estudiante estaba muy asustado.

Finalmente, le permitieron a J.T. volver a su rutina y cuando sus compañeros notaron lo que le habían hecho, algunos empezaron a hacerle burlas y a subir memes a las redes sociales.

El estudiante se sintió degradado y muy avergonzado, destaca la demanda, al tiempo que indica que un estudiante anglosajón llamó escoria a J. T., un termino peyorativo que se usa como estereotipo racial contra jóvenes de raza negra para indicar que son criminales. “J’T. nunca ha tenido problemas con la ley o en la escuela”, sostiene el documento.

Se informó que, tras el incidente, el código de vestir del distrito, que es 86% anglosajón, fue modificado. Antes se prohibía que los alumnos se hicieran 'grabados' en el pelo (como el caso de J.T.), pero la nueva versión no hace referencia a eso.

“A pesar de este comportamiento extremadamente vergonzoso y antecedentes de racismo, el distrito escolar de Pearland nombró a Tony Barcelona director de la secundaria Berry Miller, dejó a la señora Day y a la maestra Peterson en sus posiciones actuales y se negó a reunirse con los padres del estudiante para discutir sus acciones o cualquier entrenamiento a los empleados del distrito”, dijo Randall Kallinen, el abogado que presentó demanda.

El distrito de Pearland envió una declaración escrita a Univision 45 en la que dice que se enteraron de la demanda a través de los medios y que, tan pronto sus abogados sean contactados y analicen los hechos, emitirán una reacción. Previamente, cuando ocurrió el incidente, habían publicado una declaración diciendo que este tipo de prácticas no es tolerado por la institución y no está acorde con las medidas que se deben tomar cuando se violan las normas del código de vestir.

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