null: nullpx
Autismo

¿Cómo descubrí que mi niño tenía autismo?: El caso de Aaroncito, el hijo de la presentadora Karina Yapor

El niño tuvo un desarrollo normal durante el primer año de vida y en las visitas al pediatra pasaba todas las evaluaciones de acuerdo con su edad. Pero cuando tenía alrededor de un año y medio empezó a estancarse un poco y fue cuando Karina presintió que algo no estaba bien y su presentimiento fue certero. Esta es su historia.
23 Abr 2019 – 3:16 PM EDT

HOUSTON, Texas. - A pesar de que cada vez más niños están siendo diagnosticados con autismo en Estados Unidos y en el mundo entero, aún hay mucho desconocimiento en la sociedad en general, lo que retrasa el diagnóstico de los niños afectados.

Según cifras del Centro para el Control de Enfermedades, CDC por sus siglas en inglés, aproximadamente 1 de cada 59 niños esta siendo diagnosticado con alguna clase de autismo, y la prevalecía es de uno en cada 37 niños y una de cada 151 niñas. La detección temprana de este padecimiento, que afecta principalmente la socialización y el comportamiento, es clave para el progreso de los niños.

En mi caso, mi hijo Aaroncito tuvo un desarrollo completamente normal durante el primer año de vida. Durante las visitas médicas, Aaroncito pasaba todas las evaluaciones de acuerdo con su edad. Balbuceó sus primeras palabras y comenzó a gatear y a caminar a tiempo.

No había ningún indicio de que algo estuviera mal. Sin embargo, alrededor del año y medio ya no tenia palabras nuevas y parecía que se hubiese estancado un poco. Su pediatra, quien lo atendió desde que nació, me recomendó llevarlo a una terapia del habla (speech therapy) para que lo ayudaran, pero nunca sospechó que pudiera tener autismo.

La terapia inició muy bien, sin embargo, yo como mamá sentía que había algo más. Por ejemplo, notaba que Aaroncito se quedaba demasiado tiempo jugando con un solo juguete y fijaba su atención sólo en ello, como si lo demás no existiera.

También empecé a notar que le llamaban la atención cosas no convencionales, como quedarse viendo hacia el abanico del techo de la habitación mientras daba vueltas y mecía su cabecita de un lado al otro.

Yo pensaba que lo hacía como una manera de relajarse y quedarse dormidito, pero poco a poco fui notando más cosas en su comportamiento que no me parecían normales.

Cuando Aaroncito tenía un año y dos meses nació mi tercera hija. Muchos me decían que quizá su retraso en el habla o esos comportamientos se debían a que estaba tratando de llamar la atención por la llegada de la nueva bebé. Sonaba lógico, sobretodo para alguien que nunca había escuchado gran cosa sobre el autismo.

Después de algún tiempo de terapia, yo seguía sintiendo en mi interior que algo no estaba bien, y al mismo tiempo me tocó escuchar algunas cosas sobre autismo por lo que me di a la tarea de buscar en el internet.

En algunos artículos hablaban de comportamientos como los que tenía mi hijo: aletear las manos o caminar en puntitas. Cuando le expresé mi preocupación al pediatra y la terapeuta, me dijeron que no creían que mi niño tuviera autismo, que ellos no lo veían así.

Yo no me quedé tranquila y después de insistir, obtuve una referencia médica para una especialista. Antes de la cita nos dieron un cuestionario con preguntas sobre el comportamiento del niño.

Llegó el día y después de un par de horas en el consultorio de la especialista, lo confirmó: Aaroncito tenía autismo, en un nivel moderado.

Muchos me han preguntado como me sentí en ese momento y, por alguna razón, yo sentí una especie de alivio porque al final había una explicación para su comportamiento.

Por supuesto que como mamá nunca te esperas un diagnóstico así, menos cuando se trata de un padecimiento ajeno a la familia, pero mi actitud fue más de saber qué era lo que tenía que hacer para ayudar a mi hijo. Ahí comenzó una nueva manera de ver la vida, de valorar cada cosa que los niños convencionales hacen y que a veces damos por sentado y, sobretodo, comenzó una etapa de aprendizaje que no termina.

¿Qué es al autismo?


No hay una explicación concreta sobre su origen ni una prueba de laboratorio que lo detecte. Se cree que es un tipo de alteración necrológica que afecta principalmente la capacidad de interacción social del individuo y su comportamiento.

Se manifiesta dentro de los primeros tres años de vida, aunque el diagnóstico puede llegar más tarde porque los síntomas pueden confundirse con otro tipo de retraso, y este perdura para toda la vida.

No existe una cura, pero sí se han visto grandes avances en niños que reciben atención temprana. El autismo podría diagnosticarse alrededor de los dos años de vida o poco antes, por ello es muy importante prestar atención a las señales.

Cabe mencionar que hay diversos niveles de severidad y que cada niño con autismo es diferente, es decir, pueden presentar sólo algunos de los síntomas.

A continuación, les comparto algunos comportamientos que podrían indicar que un niño padece autismo:

1. Casi nunca miran a otra persona a los ojos.

2. A veces pareciera que no escuchan.

3. Pueden reírse sin un motivo aparente.

4. Hacen berrinches o pataletas sin que motivo.

5. Señalan con la mano lo que quieren en lugar de expresarlo verbalmente.

6. Su lenguaje verbal es limitado.

7. Caminan de puntas.

8. Tienen obsesión por algún juguete o artículo en especial.

10. Aletean las manos.

11. Sienten nauseas con algunas texturas, ya sea de comida como el pudín o con herramientas como ¨play dough¨ plastilina o ¨clay¨.

12. Batallan para interactuar con otras personas.

13. Se resisten a los cambios.

14. Pueden ser muy pasivos o muy activos.

Mi recomendación como mamá, es que, si notan algo en su niño, no lo pasen por alto, presten atención a su intuición, observen detenidamente y si tienen dudas vayan al pediatra.

Muchos médicos generales no están capacitados para diagnosticar el autismo, como en mi caso, el pediatra no creía que mi hijo tuviera autismo, sin embargo, yo decidí seguir adelante y llegar hasta el especialista para poder ayudar a mi hijo.

Es normal sentir miedo de recibir un diagnóstico de autismo. Muchos padres se ciegan y deciden ignorar las señales, pero esto no hace desaparecer el problema, sino todo lo contrario.

El autismo se trata con terapia del habla y ocupacional, para ayudar a los niños a superar las dificultades que enfrentan, y entre más pequeños empiecen a recibir ayuda es mayor el progreso.

Es importante mencionar que la mayoría de los seguros médicos cubren este tipo de consultas y las terapias. Incluso los programas como Medicaid y Chip para niños los cubren.

También hay ayuda de Seguro Suplemental, SSI por sus siglas en inglés, para familias de escasos recursos que tienen un niño con discapacidad.

Estos servicios pueden obtenerse a través de la oficina del Departamento de Salud y Recursos Humanos de Texas, o el estado en donde resida.

Los niños con autismo pueden y deben iniciar la escuela a los 3 años, justo el día de su cumpleaños y la escuela pública tiene la obligación de proveerle transporte hasta la puerta de su casa.

En la escuela le realizarán una evaluación para determinar cuál es el mejor programa educativo para sus necesidades.

Uno de los retos más grandes para quienes tenemos niños con autismo es que esta discapacidad, a diferencia de otras, no tiene rasgos físicos, por lo que la gente puede pensar que se trata de un niño malcriado.

Los hijos son un regalo de Dios y tener un niño especial es una bendición. No es una tarea fácil, pero la fe y el amor todo lo pueden.

Te puede interesar:

No siempre es evidente: cómo reconocer los primeros signos del autismo en los niños

Loading
Cargando galería
RELACIONADOS:AutismoNiñosSalud InfantilTexasLocal

Más contenido de tu interés