Más que nervios: cuándo el regreso a clases puede estar afectando a los hijos y cómo ayudarlos

¿Tu hijo no quiere ir a la escuela, duerme mal o se queja constantemente de dolores de estómago? Estas conductas pueden estar relacionadas con ansiedad escolar.

Más que nervios: cuándo el regreso a clases puede estar afectando a los niños
Más que nervios: cuándo el regreso a clases puede estar afectando a los niños
Imagen Unsplash

Houston.- Con el regreso a clases legan también las preocupaciones por las buenas calificaciones, hacer amigos, adaptarse a nuevos cambios, ansiedad por separación (los más pequeños), experiencias negativas de años anteriores, cumplir con actividades extracurriculares y más, lo que para algunos estudiantes puede convertirse en nervios o ansiedad, aunque no siempre sepan cómo explicar lo que están sintiendo.

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A veces, los niños ni siquiera pueden identificar qué es exactamente lo que les preocupa, pero su cuerpo, sus emociones y su comportamiento pueden revelarnos algunas cosas.

Entonces, ¿cómo saber si se trata de los nervios normales por volver a la escuela o si hay señales de que algo más está pasando?

Amber Larson, directora de Aprendizaje Socioemocional y Salud Mental en Fusion Academy, explica que la ansiedad puede verse de de distintas formas y que los padres deben prestar atención a cambios que no son habituales en sus hijos.

Dolor de cabeza, náuseas, irritabilidad y otros síntomas

La ansiedad no solo se refleja en las emociones, algunos niños pueden presentar síntomas físicos como dolor de cabeza, náuseas, cansancio, el corazón acelerado, diarrea o mareos; pueden tener dificultades para dormir o cambios en el apetito.

"En el aspecto emocional, un niño que está nervioso puede mostrarse más preocupado, irritable o sensible de lo habitual, también puede llorar con mayor facilidad, tener problemas para concentrarse o sentir miedo", explica Larson a UNIVISION.

Otra señal es que busque constantemente que sus padres lo tranquilicen o le aseguren que todo estará bien.

No querer ir a la escuela también puede ser una señal

Algunos niños pueden mostrarse más apegados a sus padres, negarse a entrar a la escuela o incluso a su salón de clases, o pedir repetidamente quedarse en casa.

También pueden revisar una y otra vez su horario, sus útiles o lo que harán durante el día, como una manera de buscar seguridad ante lo que les preocupa.

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Sentirse nervioso antes de comenzar un nuevo año escolar no necesariamente significa que un niño tenga un problema de ansiedad. Larson explica que los nervios por el regreso a clases son normales y, cuando son manejables, suelen ser temporales y desaparecer después de unos días o semanas.

Generalmente están relacionados con preocupaciones concretas, como conocer a un nuevo maestro, reencontrarse con los compañeros o enfrentar una mayor carga de trabajo e incluso mezclarse con la emoción por comenzar una nueva etapa.

Los padres pueden ayudar hablando con sus hijos sobre lo que esperan con ilusión, pero también preguntándoles qué creen que podría resultarles difícil.

¿Cuándo dejan de ser simples nervios?

La preocupación merece mayor atención cuando se vuelve más intensa, dura más tiempo o comienza a afectar la vida diaria del niño. Algunas señales de alerta incluyen:

  • Los síntomas persisten: continúan después de las primeras semanas de clases.
  • Hay un malestar importante: la preocupación provoca un sufrimiento significativo.
  • Afecta su vida diaria: interfiere con su asistencia a la escuela, el sueño, las actividades sociales o el aprendizaje.
  • Empieza a evitar la escuela: el niño se niega a ir o busca constantemente quedarse en casa.
  • Los síntomas físicos son intensos: las molestias físicas son fuertes o recurrentes.
  • La reacción parece desproporcionada: el nivel de miedo o preocupación no corresponde con la situación que lo está provocando.
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¿Cuándo buscar ayuda y cómo apoyar a un niño con ansiedad escolar?

“Es normal sentir nervios ante situaciones nuevas y puede tomar algunas semanas o meses sentirse cómodo en un nuevo entorno. Si un niño está ansioso por la escuela, los padres pueden trabajar con el personal escolar para crear rutinas que le den mayor seguridad, como llegar unos minutos antes, hacer una actividad que disfrute o asignarle una pequeña tarea en el salón. Estas estrategias pueden ayudar a crear confianza, establecer rutinas y fortalecer sus relaciones dentro de la escuela”, explica Amber Larson.

“Cuando la ansiedad comienza a afectar la asistencia a clases, las relaciones o el aprendizaje, puede ser momento de buscar apoyo profesional. Los ataques de pánico, dolores de cabeza o estómago frecuentes, problemas para dormir o cambios en el apetito también pueden ser señales de que el niño necesita ayuda adicional”, concluye.

Este artículo se realizó en colaboración con TMX.

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