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Cárcel

Niños y niñas de California comparten con sus madres prisioneras en campamento de verano

Vieron películas, jugaron y también se abrazaron sentidamente. Así describen la experiencia vivida durante esta semana un grupo de mujeres en la Prisión de Mujeres del Centro de California en Chowchilla, en el condado de Madera. Y aunque para la mayoría de la población es una rutina diaria, los hijos de estas mujeres que duermen tras las rejas sólo lo viven una vez al año, gracias a un programa especial que permite extender el período de visita regular.
2 Ago 2019 – 2:47 PM EDT

Se trata de una oportunidad modo campamento, donde los menores disfrutan más tiempo con sus madres comparado con la visita normal. Además, tienen la opción de crear artesanías, ver televisión, pintar e incluso jugar con mascotas. Es una actividad implementada por el Centro de Reparación y Justicia Laboral (CRJW, por sus siglas en inglés) y el Departamento Correccional y de Rehabilitación de California (CDCR, por sus siglas en inglés) y se llama Camp Suzane.

Camp Suzane es un programa especial de visita extendido de cinco días, el cual busca fortalecer los lazos familiares y facilitar la rehabilitación de las presas. Este viernes finaliza el campamento donde pudieron compartir diferentes actividades cada día desde las 8.30 AM hasta las 3 de la tarde.


“Yo no veo a mi niño hace un año y cuando viene con sus hermanas es muy poco rato, sólo tres horas y nada más” dice Nalala, encerrada hace cinco años por un delito que prefirió no revelar. Agrega además que, cuando su hijo se le quedó dormido en sus brazos sintió una gran emoción.

“Muchas de ellas han estado encarceladas por mucho tiempo, so, no saben muchas cosas de sus hijos” cuenta Vanesa Sánchez, coordinadora del programa Camp Suzane. Pero recalca lo que significa para los menores también: “no sabían que había otros amigos que estaban pasando por lo mismo. En las noches hablamos un poco de eso y le damos consejos. Algunos pensaban que estaban solos”.


Gracias a la iniciativa, siete madres privadas de libertad cumplieron el sueño de compartir con sus hijos e hijas durante esta semana. Ellas fueron seleccionadas entre 100 mujeres que postularon a Camp Suzane y hoy agradecen la oportunidad de haber derribado las rejas que los separan, aunque haya sido sólo por unos días.

Los niños y niñas, que alojaron durante estos días en un centro educacional en Merced, valoran el tiempo aprovechado con sus progenitoras, pues saben que pese a no despertar con ellas cada día, de algún modo están presentes en la distancia. Este tipo de actividades ayudan a fortalecer las relaciones interpersonales entre ellos, así como también ayudar en el proceso de rehabilitación de estas madres que cumplen condena.

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