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Política

Trump, una tiradora estrella venezolana y ropa interior portaarmas: así es un día en la feria de la NRA

La reunión anual de la Asociación Nacional del Rifle atrae a decenas de miles a Dallas, Texas, donde más de 800 expositores llevan sus productos y líderes del grupo enfatizaron que su derecho a portar armas está amenazado y hay que movilizarse para protegerlo.
5 May 2018 – 12:00 AM EDT
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DALLAS, Texas.- No habían pasado ni cinco minutos desde que Gabby Franco llegó al puesto de la asociación de práctica de tiro USPSA, por sus siglas en inglés, cuando ya varias personas se le habían acercado para saludarle y pedirle fotos.

"Eres mi héroe", le dice Robert R. McBride, quien dirige una oficina de servicio a veteranos en Sweetwater, Texas. "Gracias por todo lo que haces por nosotros".


Franco, una venezolana experta en competencias de tiro que ahora es ciudadana de Estados Unidos, es una de las personalidades de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) que desde hace ya varios años acude a la convención anual del grupo y, para algunos de los presentes, una de las razones que hacen estos encuentros atractivos.

En la convención anual de la NRA, que se realiza este año hasta el domingo en Dallas y donde se espera que participen unas 80,000 personas, viejos amigos se reencontraban y reafirmaban sus lazos, como suele suceder en reuniones de asociaciones. Sin embargo, en este caso, desde que se entra al Centro de Convenciones Kay Bailey Hutchinson se percibe que esta convención no es como cualquier otra.

Considerado uno de los grupos más poderosos de Estados Unidos, el Foro de Acción Legislativa de la NRA, encargado de cabildear ante el Congreso, reunió este año al presidente Donald Trump y al vicepresidente Mike Pence en su tarima. Se trata del cuarto año consecutivo que Trump acude al encuentro, el primero que se realiza después del surgimiento de un poderoso movimiento estudiantil que pide un mayor control de las armas tras la masacre de Parkland, Florida.

Trump y Pence acudieron a reafimarle a los integrantes de la NRA que nadie monoscabará su derecho a portar armas mientras estén en la Casa Blanca y controlen el gobierno federal. A meses de unas elecciones de mitad de periodo en las que los republicanos podrían sufrir un duro golpe, Trump urgió a los asistentes, a quienes se refirió como "verdaderos patriotas estadounidenses", a que se movilicen y voten porque su derecho a portar armas "está asediado".

Pero, en los pasillos de la convención, el protagonismo de Trump y Pence pasa a un segundo plano. Allí son líderes de la NRA los que toman protagonismo en carteles gigantes: una Dana Loesch sonriente aparece en uno de ellos, el vicepresidente ejecutivo Wayne LaPierre está en otro con el lema del encuentro "una muestra de fortaleza" hacia la Segunda Enmienda.

Esos mismos líderes aparecieron también en el foro asegurando que los medios nacionales son deshonestos y la izquierda liberal quiere acabar con la NRA, quitarles las armas y controlarlos.

Rifles, pistolas y una caja de 20,000 dólares

Más de 800 vendedores de armas de fuego, indumentaria de caza, cajas blindadas y otra mercancía desplegan sus productos en la sala de exhibiciones en la que Franco muestra en una pantalla de televisión un concurso de tiro, en el que quienes se apunten podrán practicar junto a la venezolana.

"Si te gusta el golf no puedes jugar con Tiger Woods, pero si te gusta el tiro sí puedes practicar con Gabby", señala el encargado del grupo.


Voceros de la reunión aseguraron que los presentes no podían comprar municiones ni armas de fuego en el sitio, pero sí era posible manipular una amplia variedad de pistolas y rifles semiautomáticos AR-15, como los utilizados en las masacres de Las Vegas y de Orlando, que activistas piden controlar y la NRA defiende como una de las más seguras y confiables.

Otra mercancía: por 20,000 dólares los asistentes podían llevarse a casa "la caja de seguridad para armas más grande del mundo", de 240 pies cúbicos, o el equivalente a varias personas.

Para las mujeres también vendían un corsé que se puede usar "de día y de noche" para llevar las armas de fuego y las municiones pegadas al torso.

Solidaridad y apoyo a la NRA

Al igual que el liderazgo de la NRA, Franco considera que no debe haber más leyes que limiten el porte de armas. Para ella, implican menoscabar la segunda enmienda. "¿Por qué la acción de un criminal tiene que afectar mis derechos? Porque no es que las leyes no existen, aquí hay leyes que dicen que no debes matar", señala.

Franco, que va todos los años al encuentro de la NRA, era uno de los pocos rostros hispanos que podía ver en esta convención.

Para algunos de los asistentes, este año era especialmente importante mostrar su apoyo a la organización, pues sienten que el movimiento que surgió tras la tragedia de Parkland los ha puesto bajo amenaza.

Ángel Acosta, un descendiente de cubanos de 52 años, viajó desde Miami. Pensó en no ir al encuentro este año porque había acudido a los anteriores, pero luego de las protestas quiso mostrar su apoyo al grupo.

"Tenemos todas las leyes para prevenir todo lo que ha pasado, lo que pasa es que las autoridades no aplican las leyes", señala Acosta, para quien el derecho a portar armas permite defender cualquier otro derecho.

Por su parte, Damon Marez, de 56 años, ha sido miembro de la NRA por años, pero este año fue el primero que acudió a la convención. "Este es el lugar más seguro en el que puedas estar", afirmó.

La propuesta para la violencia con armas en las escuelas que los líderes de la NRA enfatizaron sigue esa lógica: tener personal armado. Los letreros de "lugar libre de armas de fuego" son una invitación a la tragedia, señaló durante el foro el director ejecutivo del Instituto de la NRA, Chris Cox.

Pero fuera del recinto en el que se celebraba el encuentro, no todos están de acuerdo con ese punto de vista. Al terminar la jornada a cerca de las 6:00 pm, en la alcaldía de Dallas, a una cuadra del centro, decenas de personas se concentraban para protestar en contra de la NRA y pedir diversos tipos y grados de control de las armas.

Entre quienes se manifestaban estaban Mike Alves, con un letrero en el que se leía: "Soy maestro no personal del equipo de emergencia", y dos exministras de la iglesia Metodista Unida con una lista de tiroteos masivos en escuelas de Estados Unidos.

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