Cualquier rincón puede convertirse en un refugio improvisado para evitar ser arrestado por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE): una bodega, un baño o incluso el interior de un refrigerador puede ser un método de escape. Eso le sucedió a Mila, una trabajadora indocumentada que, al ver a los agentes, no lo dudó.
Redada de ICE en Nueva Jersey: trabajadores se esconden en un refrigerador para evitar ser detenidos
La presencia del ICE en una ciudad de Nueva Jersey no solo afecta a los comerciantes, quienes aseguran que han disminuido sus ventas, también los residentes tienen miedo de la presencia de los agentes migratorios que buscan detener a migrantes
Los elementos del ICE llegaron al supermercado El Oaxaqueño, en Lakewood, Nueva Jersey, donde ella trabaja. Al verlos, su instinto de supervivencia la llevó a abrir la puerta de un refrigerador y ocultarse con otros compañeros.
“En la nevera nos escondimos y nos sacaron y luego comenzaron a esposar a los muchachos”, recuerda.
La dueña del supermercado, Vicky Santiago, dijo que otros corrieron y se refugiaron en un baño, pero eso tampoco impidió que los agentes migratorios los descubrieran.
“Con el miedo se metieron aquí los seis y le pusieron el seguro y le abrieron la puerta a la fuerza”, explicó Vicky.
"Fue una pesadilla"
Para ella y su esposo, ver a los elementos en el establecimiento fue una pesadilla. El operativo es considerado uno de los mayores en la zona desde que ICE reestructuró sus operaciones en el verano.
“Buscando abogados, logramos sacar a 4 y otros 2 los deportaron rápido”, explicó Adrián Juárez, dueño del supermercado "El Oaxaqueño".
El operativo realizado en Lakewood, Nueva Jersey, también fue documentado por Rosa Morales y Magaly Salgado. Ellas grabaron el operativo desde la ventana de una floristería.
“Gritaban que tenían niños, que no se los llevaran”, comentó Magaly Salgado.
Sin ventas y con miedo
Los agentes del ICE llegaron a una comunidad tranquila, donde ahora los habitantes no solo padecen la presencia de los elementos, sino que viven con el temor de que vuelvan a regresar.
Un vocero del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dijo que el despliegue ocurrió el 24 de junio cuando buscaban a un hombre acusado de robo y falsificación. Según la versión, algunas personas huyeron y fueron perseguidas.
Entre los detenidos, varios "enfrentaban cargos penales por obstrucción a la labor policial, cinco delitos de allanamiento de propiedad privada y numerosas infracciones de tráfico".
La redada y otras persecuciones a pie por parte de ICE han sacudido a este poblado donde conviven mexicanos y judíos ortodoxos. Comerciantes como Juan Carlos Pérez dicen que a veces cierran sus puertas por precaución; algunos ya no salen a las calles y sus ventas han caído.
“Las ventas han bajado 50-60%, demasiado”, asegura Juan Carlos.
Además, uno de sus empleados fue detenido, por lo que muchas veces transporta personalmente a sus trabajadores.
“Los llevamos, los traemos; si no da tiempo, les decimos que se vengan en un taxi o Uber”, indicó.
Los comerciantes de la zona aseguran que planean resistir y que esperan que los operativos disminuyan pronto.




