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Temprano.. Ángel: pero se puede ser feliz con parkinson.
Ella fue una dedicada, y reconoía cirujana. Jaás penó que sus 49 años de edad,seía diagnosticada con parkinson.
Hoy, nos abre la puerta de su hogar, para contarnos su historia y como ha sobrellevado la enfermedad. A ella siempre le gusó la medicina y se dedió a la ciruía esética.
De los movimientos miéticos que garantizan la perfeccón, miliétricos, que garantizan la perfeccón, hicieron que tuviera parkinson a los 49 años de edad. Me costaba poner el pie en el zapato izquierdo.
Pené que era el tipo de zapato. Teía rigidez en los dedos del pie izquierdo.
Escribiendo en la computadora, me costaba ás del lado izquierdo. Aí, saía que era algo serio.
Con ólo entrar al consultorio, el neuólogo le dijo que era parkinson. Una vida nueva empezaba para ella.
Me daba vergüenza tener una enfermedad aí. Es una enfermedad oculta no es una enfermedad que se oculta.
Esta es una enfermedad neuroógica que afecta el movimiento. Busó consuelo en dios.
Aunque no fue sencillo, decidó salir adelante. Practica yoga seis veces a la semana.
La acompañamos durante un ía, cualquiera, para confirmar que vive una vida normal. Yo puedo hacer de todo.
Puedo manejar, pero uno tiene que adaptarse a la situacón en la que esá. Dice que es normal deprimirse, pero lo importante es no rendirse.
Chupes a qé érminos me quedaía viendo, pero ahora no. Tengo la esperanza de que no va a pasar.
El tratamiento tampoco es sencillo. Se trata de ir probando medicamentos, sus efectos, que puede llegar a ser muy dolorosos.
Todos los ías pienso que tengo parkinson, pero uno puede volver a ser feliz con parkinson. Esa ayuda a una amiga como ella, diagnosticada la misma edad.
Nadie como ella, dice, como para guiarle en esta etapa