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Urbanismo

Un centenario templo evangélico de Chicago resucita como escuela circense

Shayna Swanson explica cómo encontró en este lugar de oración el escenario ideal para ofrecer clases de malabarismo, acrobacia, trampolín y trapecio.
7 Sep 2016 – 2:10 PM EDT

CHICAGO, Illinois. - Cuando abrió sus puertas en el 1909, a nadie se le habría ocurrido que el templo evangélico del barrio Long Square en Chicago algún día se transformaría en el hogar de futuros malabaristas, trapecistas, acróbatas... payasos.

Inimaginable sí, pero no imposible. Hace un tiempo, la congregación de fe se mudó al oeste de la ciudad y el templo quedó deshabitado. Justo en esos días a Shayna Swanson, dueña de la escuela especializada en las artes circenses A Loft Circus Arts, se le había vencido el contrato de arrendamiento del lugar pequeño en el cual ofrecían sus clases. "Comenzamos a buscar un nuevo lugar y para mi sorpresa encontré esta iglesia con la altura ideal", dijo a Univision Chicago.

Swanson necesitaba un lugar con techos altos para colgar sus sedas y trapecios y lo encontró en el antiguo templo, localizado en las avenidas Kimball y Wrightwood. Así es como hoy cada rincón de esta antigua iglesia, de 38 pies de alto y casi 6,000 pies cuadrados, es utilizado para hacer acrobacias.

"Tenemos clases para todas las edades, desde trapecio, cuerda floja, acrobacias... Clases para payasos, todo lo que se puedan imaginar", cuenta Swanson, quien desde el 2005 fundó esta escuela con el fin de enseñar a profesionales, así como a quienes busquen un pasatiempo que les permita relajarse de una forma divertida. ¿Qué edad tienen sus estudiantes? Los recibe de tres años en adelante.

De acuerdo con Chicagolist, la escuela tiene más de 600 estudiantes y todavía tiene espacio para una matrícula mayor.

Si bien los vecinos apenas se están acostumbrando al nuevo uso de la iglesia, Swanson espera que su trabajo y el respeto por la historia del edificio ayude.

"[Los miembros de la comunidad de la iglesia y sus alrededores] en realidad no querían venderle el edificio a alguien que iba a convertirlo en condominios, lo cual fue genial para nosotros", expresa Swanson. "Ellos querían a alguien allí que iba a hacer algo por la comunidad".

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