El gobierno de Estados Unidos planea endurecer la aplicación de la pena de muerte a nivel federal con nuevos métodos de ejecución, incluyendo el pelotón de fusilamiento. La medida marca un giro frente a la política de la administración anterior y reabre el debate sobre castigos considerados extremos.
EEUU amplía la pena de muerte: vuelve el pelotón de fusilamiento
El endurecimiento del sistema de pena capital en EEUU incluye la incorporación de nuevas formas de ejecución
El Departamento de Justicia anunció este viernes una serie de cambios para “fortalecer” la pena capital, entre ellos la incorporación de métodos como el fusilamiento, la electrocución y el uso de gas letal. La decisión responde a una orden del presidente Donald Trump, quien desde el inicio de su segundo mandato ha impulsado ampliar el uso de la pena máxima para “los crímenes más viles”.
El Departamento de Justicia informó que esta ampliación responde a una orden del presidente Trump.
Según el fiscal general interino Todd Blanche, estas medidas buscan garantizar que el gobierno pueda llevar a cabo ejecuciones incluso cuando no haya disponibilidad de fármacos para la inyección letal, método que ha enfrentado obstáculos en los últimos años. Además, afirmó que la administración anterior, encabezada por Joe Biden, “incumplió su deber” al limitar la aplicación de la pena de muerte.
El plan contempla reactivar el protocolo de inyección letal con un solo fármaco, el pentobarbital, que fue eliminado durante la administración de Joe Biden debido a preocupaciones de que podía causar sufrimientos innecesarios, pero que fue utilizado durante el primer mandato de Trump.
El plan incluye reactivar la inyección letal con un solo fármaco, el pentobarbital, suspendido durante el gobierno de Joe Biden.
Pero también busca ampliarlo para incluir alternativas como el pelotón de fusilamiento, un método históricamente asociado a ejecuciones militares y que hoy solo está autorizado en algunos estados. Actualmente, cinco estados permiten esta práctica, aunque solo Carolina del Sur la ha utilizado recientemente.
La medida también incluye acelerar los procesos internos para ejecutar a reclusos una vez que hayan agotado sus apelaciones, así como evaluar la posibilidad de ampliar o reubicar las instalaciones del corredor de la muerte federal.
El endurecimiento de la política contrasta con las acciones tomadas por Biden antes de dejar el cargo en enero de 2025, cuando conmutó las sentencias de muerte de 37 de los 40 reclusos federales condenados a la pena capital. Con ello, solo tres personas permanecieron en el corredor de la muerte federal, todas responsables de ataques masivos, incluido Dzhojar Tsarnaev, uno de los autores del atentado del maratón de Boston de 2013.
Esta medida de endurecimiento contrasta con las acciones de Joe Biden que conmutó las sentencias de muerte a 37 de los 40 reclusos federales con pena capital.
Durante el primer mandato de Trump, el gobierno federal reanudó las ejecuciones tras una pausa de casi dos décadas, con 13 ejecuciones realizadas en los últimos seis meses de su presidencia, la cifra más alta en más de un siglo.
En Estados Unidos, la pena de muerte sigue siendo un tema profundamente divisivo. Aunque es legal en 27 estados, en 23 ha sido abolida y otros mantienen moratorias que suspenden su aplicación. A nivel estatal, los métodos de ejecución varían e incluyen la inyección letal, la electrocución y, más recientemente, la hipoxia por nitrógeno, un procedimiento que ha sido criticado por expertos de la ONU por considerarlo cruel e inhumano.
La decisión del gobierno federal de ampliar los métodos de ejecución reaviva el debate sobre los límites del sistema penal y el uso de castigos extremos en el país, en un contexto donde organizaciones de derechos humanos han cuestionado tanto la eficacia como la ética de la pena capital.








