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Inmigrantes indocumentados

"No me voy a ir como una criminal": Francisca Lino, madre mexicana con orden de deportación, que se refugió en una iglesia de Chicago

El martes por la noche, un día antes de la fecha en que debía regresar a las oficinas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Chicago con su pasaporte para salir del país, la inmigrante pidió asilo en la iglesia donde estuvo refugiada Elvira Arellano.
23 Ago 2017 – 9:34 AM EDT

Con información de Viviana Ávila

CHICAGO, Illinois. Francisca Lino, inmigrante mexicana con orden de deportación, decidió anoche, un día antes de la su cita con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Chicago, refugiarse en una iglesia en Illinois.

“Fue una decisión muy difícil para mí. Mis hijas no querían que me quedará aquí, pero decidí quedarme para luchar para estar con ellos, porque no voy a agachar la cabeza, ni me voy a ir como una criminal”, contó Lino en una conferencia de prensa desde la Iglesia Metodista Unida Adalberto, a la que concurre asiduamente y la misma donde se refugió durante un año la activista Elvira Arellano.

“Yo no soy una criminal, no soy terrorista. Por eso creo que tengo el derecho de defender a mi familia. Siempre dije que iba a luchar hasta el final y lo voy a cumplir”, dijo Lino, quien tiene seis hijos ciudadanos, de entre 15 y 27 años de edad, y es el sostén principal de su familia, porque su esposo Diego Lino sufrió un derrame cerebral.

El pasado 11 de Julio, Francisca se presentó a su cita con ICE con su boleto de avión, pero no con su pasaporte, por lo que le dijeron que tenía que regresar hoy 23 de agosto para mostrar esta identificación y cualquier otro documento que necesitará para salir del país.

En la audiencia con las autoridades de inmigración le retuvieron el boleto de regreso a México, que se quedó como como garantía de que saldrá del país voluntariamente el próximo 25 de agosto.

Lino, de 50 años de edad, llegó a Estados Unidos hace casi 20 años y lleva más de una década luchando contra la deportación.

Su caso se remonta al 2005, cuando presentó su solicitud de residencia. La persona que le ayudó a llenar el trámite especificó que Lino nunca había sido arrestada. Sin embargo, cuando las autoridades migratorias le preguntaron en la entrevista, Lino respondió que sí.

En 1999, Lino cuenta que cruzó la frontera de manera ilegal y fue deportada, pero volvió a cruzar a los Estados Unidos a los pocos meses.

Por esta situación ocurrida en el 2005, dio inicio a su proceso de deportación, aunque como prioridad baja, por lo que por más de una década estuvo presentando apelaciones anuales.

No obstante, en marzo pasado, ya bajo la administración Trump, en su cita con ICE a Lino le informaron que sería deportada y debía presentarse con su boleto de avión.

Con las nuevas medidas migratorias del presidente Trump, los agentes de inmigración, oficiales de aduanas y efectivos de la patrulla fronteriza han recibido la orden de detener y deportar a los que viven en el país de manera ilegal, independientemente de si han cometido crímenes graves o no. Eso incluye a las personas condenadas por fraude en cualquier asunto oficial ante una agencia gubernamental.

“No tienen que estar tristes, su mamá no está en una cárcel, la pueden venir a ver, van a poder hablar con ella. Sería mucho más difícil si ella hubiera tenido que agarrar ese vuelo e irse”, dijo Jacobita Alonso, pastora de la iglesia a las hijas de Lino que estaban visiblemente afectadas por la situación.

“Esperamos que estos 90 días que nos dan para continuar apelando el caso, vamos a pedir a Dios que mueva corazones para que ella pueda salir de aquí en este tiempo, para que pueda regresar a su hogar, a su casa”, agregó Alonso.


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