"Lo último que dijo fue que no podía respirar": Muerte de cubano bajo custodia de ICE genera versiones encontradas

Un médico forense del condado de El Paso apunta a homicidio por asfixia, mientras autoridades federales sostienen que el detenido intentó suicidarse. Un testigo asegura que fue sometido con fuerza por guardias en un centro migratorio dentro de una base militar.

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SAN ANTONIO, Texas.- La muerte de un inmigrante cubano bajo custodia de autoridades migratorias en Texas desató cuestionamientos sobre el uso de la fuerza en centros de detención y la transparencia de las investigaciones oficiales. Mientras el gobierno federal sostiene que el detenido intentó quitarse la vida, un testigo presencial y el médico forense local señalan que la causa fue asfixia tras un forcejeo con guardias, lo que podría derivar en una clasificación de homicidio.

El fallecimiento ocurrió el 3 de enero en el complejo Camp East Montana, una instalación migratoria ubicada dentro de la base militar Fort Bliss, en El Paso. El fallecido fue identificado como Geraldo Lunas Campos, un inmigrante cubano de 55 años que había vivido en Estados Unidos por casi tres décadas.

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De acuerdo con información del Medical Examiner del condado de El Paso, la causa preliminar de la muerte fue asfixia por compresión en el cuello y el pecho, y el caso sería clasificado como homicidio, según informó la oficina a familiares del detenido en una llamada revisada por AP.

La versión oficial inicial de Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) indicó que Lunas Campos murió tras mostrar “signos de angustia” mientras se encontraba en el área de segregación del centro y que personal médico intentó reanimarlo antes de que llegaran los servicios de emergencia. Sin embargo, después de preguntas de la prensa, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) modificó su relato y aseguró que el detenido intentó suicidarse y que los agentes intervinieron para salvarle la vida.

“Campos resistió violentamente al personal de seguridad y continuó intentando quitarse la vida. Durante el forcejeo, dejó de respirar y perdió el conocimiento”, afirmó Tricia McLaughlin, portavoz del DHS.

Esa versión es rechazada por Santos Jesús Flores, un detenido salvadoreño de 47 años que asegura haber presenciado el incidente desde su celda en el área de aislamiento. En entrevista telefónica, Flores dijo que Lunas Campos fue esposado, derribado por varios guardias y sometido con una llave en el cuello hasta perder el conocimiento.

“No quería entrar a la celda donde lo iban a meter”, relató Flores. “Lo último que dijo fue que no podía respirar”.

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Según su testimonio, al menos cinco guardias participaron en la inmovilización y retiraron las esposas solo después de que el hombre dejó de moverse. Flores afirmó que el incidente duró alrededor de cinco minutos y que cámaras de seguridad del área debieron haber captado lo ocurrido. También aseguró que, hasta el momento, ningún investigador lo ha entrevistado.

Un centro migratorio bajo escrutinio

Camp East Montana es una instalación de carpas construida apresuradamente en el desierto de Texas y operada por un contratista privado, Acquisition Logistics LLC, una empresa sin experiencia previa en la administración de centros correccionales. El complejo, con un costo estimado de 1,200 millones de dólares, está proyectado para convertirse en el mayor centro de detención migratoria del país.

No está claro si los guardias involucrados en el incidente eran empleados federales o del contratista. La empresa no respondió a solicitudes de comentario.

Lunas Campos había sido trasladado a Camp East Montana en septiembre, tras ser detenido por ICE en Rochester, Nueva York, donde residió por más de 20 años. Había ingresado legalmente a Estados Unidos en 1996, como parte de una ola de migrantes cubanos que llegaron al país en esa década. ICE informó que fue arrestado en julio como parte de una operación de control migratorio debido a antecedentes penales que lo hacían elegible para deportación.

Registros judiciales de Nueva York indican que Lunas Campos fue condenado en 2003 por un delito sexual contra un menor y, posteriormente, en 2009 por intento de venta de una sustancia controlada. Su hija adulta, Kary Lunas, rechaza la acusación de abuso sexual y sostiene que fue producto de una disputa por custodia. “Mi padre no era un abusador. Era un buen papá. Era un ser humano”, dijo.

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Para expertos forenses, la clasificación preliminar del caso es significativa. El patólogo Victor Weedn, quien ha estudiado muertes relacionadas con la inmovilización en posición boca abajo, explicó que un dictamen de homicidio no implica necesariamente intención de matar, sino que las acciones de los agentes fueron la causa directa del fallecimiento. “De no haber sido por las acciones de los oficiales, no habría muerto. Para nosotros, eso suele ser un homicidio”, señaló.

El caso ocurre en un contexto de creciente preocupación por muertes bajo custodia tras el uso de técnicas de restricción. Investigaciones previas han documentado fallecimientos en incidentes donde personas inmovilizadas dijeron “no puedo respirar” antes de perder la vida.

La jurisdicción del caso podría complicarse debido a que la muerte ocurrió dentro de una base militar, lo que podría limitar la intervención de autoridades estatales y locales. La Fiscalía del condado de El Paso no confirmó si abrió una investigación.

La familia del fallecido denuncia falta de información y apoyo. Jeanette Pagan-Lopez, madre de dos de sus hijos y ciudadana estadounidense, dijo que ICE le informó que la única forma de trasladar el cuerpo sin costo era aceptar la cremación, opción que rechazó. Asegura que ahora busca recursos para repatriar el cuerpo y realizar un funeral. “No era un mal hombre. Solo quiero justicia y que su cuerpo esté aquí”, dijo.

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