Abuso Policíaco

Dos policías de Chicago acusados de abuso serían despedidos 10 años después de los hechos

Una junta policial los había despedido por los golpes que le dieron al hispano Obed "OJ" de León en una taquería. En 2012, una jueza revocó esa decisión, que ahora revierte un tribunal apelativo.
6 Sep 2016 – 4:14 PM EDT

CHICAGO, Illinois. - Una década después de que tres policías golpearan al hispano Obed "OJ" de León en un restaurante de tacos, dos de los oficiales involucrados en el incidente se exponen a ser despedidos de sus empleos.

Los hechos se remontan al 2006, cuando la novia embarazada de De León le dijo que se le antojaban unos tacos, por lo que él fue a comprarlos a un local de Taco Burrito King, localizado al noroeste de Chicago. Dentro del restaurante se encontraban tres policías fuera de servicio junto a un amigo suyo.

Cuando De León entró negocio, se quejó de que un automóvil estaba bloqueando el estacionamiento. Entonces, de acuerdo con la investigación, el oficial Brian Murphy sacó una pistola semi automática que llevaba consigo y le apuntó a De León en la cabeza. Posteriormente, los policías Jason Orsa y Daniel McNamara, lo golpearon y le rompieron la camiseta.

Videos de cámaras de seguridad del lugar que fueron obtenidos por el Chicago Tribune, a través de la ley de Libertad de Información, muestran el incidente, aunque sin audio.



“Todo paso muy rápido”, dijo De León cuando testificó sobre el caso. “Gente brincó sobre mi espalda, pateándome”.

Los tres policías y su amigo salieron de la taquería por la puerta trasera del lugar. Ninguno de los oficiales presentó los reportes requeridos cuando un agente se involucra en un altercado, aunque no esté en servicio.

De León sí presentó una queja, que no fue investigada sino hasta tiempo después.

Testigos y el video de vigilancia confirmaron que los policías y su amigo habían iniciado la pelea. En 2010, se presentaron cargos formales contra los policías y la junta policial despidió a Murphy y a Orsa.

No obstante en 2012, los oficiales fueron reinstaurados por la jueza Kathleen M. Pantle, quien revocó la decisión de la junta policial.

De acuerdo con la magistrada, los policías temieron por su vida durante la pelea al creer que De León era un criminal.

“Todo lo que tienes que hacer es verlo para saber que es pandillero”, dijo la jueza, de acuerdo con las transcripciones de la corte citadas por el Tribune. “Cualquiera que vea los videos sabía eso tan pronto él entró por la puerta”.

DeLeón quien tiene varios tatuajes relacionados con pandillas, admitió que alguna vez estuvo involucrado en actividades criminales, pero había renunciado a esa vida cuando conoció a su novia en 2003.

Hace un mes, un tribunal de apelaciones revocó la decisión de la jueza y le dio la razón a De León, lo que significaría que Murphy y Orsa van a ser despedidos de nuevo, a menos que apelen a la Corte Suprema del estado.

"Mi hijo (quien entonces no había nacido) tiene ya 10 años", dijo De León al Tribune.

Más contenido de tu interés