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Que también muestran el profundo dolor que están viviendo muchísimas familias. Los casos, las historias, se van multiplicando.
El de una mujer que en este preciso momento permanece junto al cuerpo sin vida de su tía, esperando con paciencia que las autoridades puedan hacerse presentes. Como nos informa en vivo nuestro compañero yezid baquero yezid.
Muy buenas noches. Hola enrique.
Hola paulina, yo los saludo desde una calle de caracas que a esta hora está inusualmente vacía. Estamos a pocos metros de tal vez donde se encuentran ustedes y del epicentro de los edificios que gente ha decidido resguardarse.
La historia de la que ustedes hablan la viví en la guaira, en donde está el epicentro de la tragedia. La guaira es otro estado que está al lado de caracas.
Para llegar allí es bastante complicado y el estado ha decidido que la prensa tiene que ir montado en los buses que ellos disponen para nosotros. Así que así lo hicimos.
Ayer nos montamos en uno de esos buses, avanzamos con ellos, hay que decirlo, tenían agua para todos los periodistas y nos llevaron en medio de una carretera que y al llegar allí, pues lo primero que hicimos fue ver a través de los cristales de estos autobuses la destrucción que estaba ocurriendo en la guaira. Pero más allá de eso, cuando nos metimos un poco la inmersión dentro de esta tragedia monumental, nos encontramos con una historia que al menos yo no había visto en mis años de periodismo y es una mujer que estaba cuidando el cuerpo de uno de sus familiares que habían rescatado hace unas horas de debajo de los escombros.
Esto la atención de muchos estaba puesta en esta máquina, estos tres colchones viejos y el árbol acaparaban la atención de judy, pasó con ellos? Quedaron tapiados en el piso 11, en donde allá de aquel lado tapiado, escombros.
De verdad que no tengo palabra. No tengo palabra porque es un sentimiento que esto es horrible, esto es horrible.
No se lo deseo a nadie. Nadie merece una muerte así.
O sea, es demasiado desgarrador. Ahí entre los colchones estaba su tía fallecida.
No le dio tiempo de salir porque según tengo por dentro. Pero aquí tenemos al familiar, a la tía.
Ajá. En dónde está?
Estamos esperando que la vengan a buscar a la tía. Se salvó?
No, la tía murió. Usted está en el cuerpo.
Ahí la tía y el tío. Y tú tienes el cuerpo ahí contigo?
Sí, están ahí. El tío, la tía.
Porque el tío ya se lo llevaron. La acompaña el cruel sonido de los escombros, el trabajo forzado de una máquina a pocos metros de ella, el esfuerzo de decenas de rescatistas que parecen poco ante la magnitud del desastre y el recuerdo.
Nadie se merece esto, y mucho menos ellos, que eran un amor. Pero uno no está contra los designios de dios.
La tía tenía 60 años, se llamaba maría elena. Vivía en uno de los departamentos de ese edificio que hoy está reducido a escombros a causa del temblor y su cuerpo fue hallado sin vida encontraron.
Fue hace rato descompuesta y bueno, se podrá imaginar cómo la sacaron, pero nadie lo imagina porque la destrucción impera. Ya son más de 770 edificios colapsados.
Vamos a desalojar el edificio. Ya que centenares de esquina, silencio total.
Algunas están escritas en las paredes. Según el reporte oficial, la llega a 2000, pero entre ellos no está la tía de judy y ahora no sabemos para dónde la van a llevar a ella.
Eso está full de cuerpo por allá en la morgue. No, eso está horrible, porque entre tantos muertos la morgue no es una opción, pues está tan llena que ellos prefieren entre los colchones, protegida por el árbol y al lado de la máquina que removió los escombros para que la pudieran sacar.
A la hora en que nosotros salimos de allá de la guaira, el cuerpo de la mujer continuaba con ella, cuidado por su sobrina y cuidado por el sobrino que entre esa ambivalencia de si dejarla llevar a la morgue para que estuviera como un cuerpo más de los tantos que hay allí literalmente tirados o le sepultura. Escasean también las autoridades, escasean los ataúdes, escasean las manos y escasea todo en venezuela, que enfrenta una nueva crisis, pero