Olga Pérez es una madre originaria de Guatemala que podría estar a solo unos días de abandonar el país. Pérez, quien dedicó décadas de su vida trabajando como
traductora de lenguas indígenas en las cortes, pasó siete meses en un centro de detención migratoria.
Ella aceptó salir voluntariamente del país, una condición que le permitió volver a casa portando un grillete en el tobillo.