El secretario de Guerra, Pete Hegseth, asegura que la
Operación Furia Épica mantiene sus
objetivos intactos desde el primer día: destruir la base industrial de defensa de Irán y su capacidad nuclear. Hegseth afirma que
Estados Unidos gana la guerra de manera decisiva tras
atacar más de 7,000 puntos estratégicos de Irán y hundir gran parte de la flota naval enemiga. El funcionario promete a las familias de los soldados caídos que
las tropas terminarán la misión de manera metódica y sin piedad.