El
mapa meteorológico de Estados Unidos muestra un marcado contraste. Mientras las
altas temperaturas dominan la región norte, el extremo oeste registra
fuertes vientos e ingresos de humedad desde el
Pacífico. En paralelo, el sureste
enfrenta lluvias generalizadas y rondas de tormentas activas en ciudades como Nueva Orleans, Nashville y Atlanta, con
acumulación de agua que eleva el riesgo de
sufrir inundaciones repentinas.