El precio de la carne sigue aumentando en Estados Unidos y los consumidores en Chicago ya resienten el golpe en sus bolsillos, incluyendo a las familias latinas.
Los precios de la carne son cada vez más altos: así golpea el bolsillo de las familias latinas en Chicago
El aumento en el precio de la carne afecta tanto a dueños de negocios como a consumidores. En agosto, el precio de la carne registró un incremento de 5.9% respecto al mismo mes del año pasado
Juan Parra, dueño de un negocio en Chicago, acude cada semana a una empacadora de carnes en busca de precios más accesibles. Su objetivo es contener el impacto y evitar trasladar todo el incremento a sus clientes.
"Se han disparado muy fuerte", explica Parra sobre el aumento en los precios de la carne. Para el comerciante, absorber parte del incremento es una manera de evitar que sus clientes tengan que pagar todavía más.
"Ya es suficiente con que soy yo el afectado para tratar de darle ese riesgo al cliente, tenemos que tratar de aguantar el precio lo más que podemos", señala.
El aumento también se refleja en los precios que encuentran los consumidores al momento de comprar. En agosto, el precio de la carne registró un incremento de 5.9% respecto al mismo mes del año pasado.
La carne molida, por ejemplo, alcanzó un precio promedio nacional de 7.16 dólares por libra, mientras que en el Medio Oeste el promedio llegó a 7.32 dólares.
Para María Ortiz, residente de Chicago, uno de los cortes que más consume también se ha encarecido considerablemente: "Subió todo porque antes la libra de arrachera estaba en 6.99 dólares, ahora está en 10 dólares, está bien caro", afirma.
En la empacadora, Daniel Ramos, quien trabaja como carnicero, señala que detrás de los aumentos hay varios costos que terminan reflejándose en el precio que paga el consumidor: " El diésel, afecta el transporte, los precios suben por la gasolina...", explica.
Mientras los precios aumentan, la oferta de ganado enfrenta una situación particularmente complicada. Estados Unidos atraviesa su nivel más bajo de sacrificio de reses desde 1951.
A pesar de los precios elevados, la demanda por carne se ha mantenido, pues para algunos consumidores, el incremento no ha sido suficiente para eliminarla de sus compras.
"Los precios siempre están subiendo, para mí está bien", dice Feliciano Palominos, residente de Chicago.
No en todos los casos, el precio sí representa una limitante: " Hay que comprarla, pero eso no nos impide de que no vamos a comer carne por el precio", señala Angela Ontiveros, residente de Illinois.
Ante los altos precios, Trump autoriza importar carne molida sin aranceles
Ante la presión sobre los precios, la administración Trump autorizó la importación de 300 mil libras de carne molida sin aranceles durante los próximos 90 días.
La medida, sin embargo, ha generado cuestionamientos entre algunos ganaderos, quienes consideran que la importación no resuelve el problema de fondo: no aumenta el número de cabezas de ganado en Estados Unidos y, en cambio, incrementa el déficit comercial.
Mientras la oferta continúe limitada y la demanda se mantenga elevada, expertos señalan que el precio de la carne podría continuar al alza durante lo que resta de 2026.









